domingo, 28 de diciembre de 2008

La Voz (Esencia Séptima)

"Todos Uds. pueden culparme de lo que más les guste. Pueden decir que soy el único culpable de este acto. De que quizás pude hacer algo más. Y me siento culpable de lo que ha pasado, pero déjenme decirle que si esto sucedió fue porque así esta escrito.

Si ahora ninguno de Uds. no dice nada porque soy yo el que les da vida y movimiento, no se dan cuenta que se lo que cada uno de los presente esta pensando.

Todos son parte de mi inspiración, de mis frustraciones, de mis alegrías, de mis movimientos, de mi música, de mis gustos... y la lista es larga y quizás no acabaría nunca pero se los digo de verdad yo se como cada de los que esta acá va hacer.

Claro mírense. Ya se que ahora pensaran que soy un viejo loco pero dentro de Uds. saben que es verdad los que les digo y en lo que respecta al muchacho del libro: el punto de discordia de todo esto, es que si se callo a mis pies, comenzando a convulsionar, yo no pude ayudarlo es porque ya era momento en que acabará, sus movimientos en esta historia.

Mmmmmm... historia se preguntaran cual historia, pues la que esta en estas páginas, acá reposa la vida de cada uno de Uds. como se comportan, de como iniciaron sus vidas de como llegaron todos a encerrarse en este bar, varias noches y tardes. Pero lo que aun no se como acabaran todos porque aun no he escrito sobre eso, estoy en proceso de hacerlo.

Como se habrán dado cuenta ya termine con uno de Uds., así es dama y señores el muchacho que entro solo tenia esa corta vida en esta enredadera de historias pues si nadie se percato este tipo nunca hablo, nunca sintió solo desapareció pues así lo quise yo.

Bueno personajes presentes; Uds. saben ya la verdad de todo esto, yo soy su creador y por tanto también el que acabara con sus personalidades en algún momento pero no teman, algunos transmutarán en otras historias, acá los que les debe interesar a cada uno es que nunca desaparezcan como esencia, porque lo material es lo de menos.

Me gusta muchas de las personalidades que les he colocado. Pero si conversaran entre Uds. notaran que hay un rasgo en común entre todos.

Ahora creo que es momento de callar y seguir escribiendo les doy las gracias por su atención y déjenme seguir con lo mío, Uds. sigan con lo que hacen que yo sabré cuando la voz de cada uno cambiará o callará"

domingo, 21 de diciembre de 2008

La botella (Esencia Sexta)

El muchacho de la barra logró comprender todo lo que había explicado el anciano, a pesar de haber usado un tono pausado, prudente pero amenazador a la vez, y por momentos con rastros de no decir nada solo vagabundear en su locución. El lo pudo entender. El cantinero seguía en la misma postura desde que llego, en los mismos actos rutinarios que a cualquiera podría sacar de quicio. Pero ahora entiende que en un bar como ese le pudieron dar un Milk in the Rock.

Pero al parecer, como el comprendió todo lo ocurrido trato de dar un paso distinto a lo que se pueda imaginar o que pudiera hacer usualmente. Agarro una silla lanzándola sobre la barra rompiéndose toda la cristalería que había en ese lugar. Un tipo alto, con pinta de rinoceronte lo agarro por la espalda y lo levanto como quien levanta un estropajo untándolo contra la pared. La cara de miedo y horror del muchacho no podía ser otra que la más amarga de las lamentaciones y sabia que el próximo paso a lo ocurrido era que le cayera una golpiza de padre y señor mío.

El rinoceronte le dijo algo muy claro con una voz rabiosa: "No intentes cosas que no están escritas, los innovadores siempre acaban saliendo de escena, pensamos lo mismo verdad así que calmado y deja de hacer tonterías".

En ese momento al oír lo que el orangután le decía, el muchacho pensó, "Si esto es como dice este tipo y como lo señalaba el anciano, yo le rompe la madre a este tipo y no me debería haber ningún problema"

El muchacho sintió como su cuerpo callo en el suelo, y todos mirándolo, la mujer junto a la ventana seguía inmóvil como si estuviera en estado de shock. Sujeto una botella y la rompió, llevándola del pico, fue corriendo hacia donde empezaban todo los males. El tanguero seguía cantando, esta vez No llores en Abril cuando vio claramente el muchacho clavaba la botella y veía como cada vidrio se injustraba en ese cuerpo, la camisa se lleno de sangre que comenzó a manchar el piso como gotas de roció.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Hablo (Esencia Quinta)

Imito a Gardel desde que lo descubrió. Digamos que fue con un amor de padre. Tomaba sus seis cervezas diariamente. Desde las 6 hasta las mil horas. Cantaba todos los días su Cambalache, pero no imagino que esta vez la tonada seria con una nostalgia que ni el mismo lo pensaban.

Fue el único de todos los presentes que siempre se acercaba al viejo a convérsale. El decía que siempre hablaban de Gardel, el Tango, los regimenes fachistas y su sueño de sacar un disco. Eso era lo que decía el. Pero una conversación era de a dos. Y en la mesa solo se le veía parlotear al apócrifo argentino.

Cuando sucedieron los hechos ese día, el botero ni se acerco al anciano cuando debía de hacerlo como todos los días. Pero el también pensaba que el anciano pudo hacer algo en ese momento.

Ahora de pie cantando, al ritmo de un cajón se escucho decir: Señor es la primera vez que oigo un tango al ritmo de un cajón - decía el milkshero de la barra. El cantinero solo atino a seguir sobando suavemente un vaso con la tela húmeda que llevaba en la mano al ritmo del lugar.

Hasta que se escucho un fuerte azote contra la mesa, se rompió la tensa calma que había y el anciano se paro diciendo...

domingo, 7 de diciembre de 2008

La Muerta (Parte II)

Ayer regresé a París, y cuando vi de nuevo mi habitación -nuestra habitación, nuestra cama, nuestros muebles, todo lo que queda de la vida de un ser humano después de su muerte-, me invadió tal oleada de nostalgia y de pesar, que sentí deseos de abrir la ventana y de arrojarme a la calle. No podía permanecer ya entre aquellas cosas, entre aquellas paredes que la habían encerrado y la habían cobijado, que conservaban un millar de átomos de ella, de su piel y de su aliento, en sus imperceptibles grietas. Cogí mi sombrero para marcharme, y antes de llegar a la puerta pasé junto al gran espejo del vestíbulo, el espejo que ella había colocado allí para poder contemplarse todos los días de la cabeza a los pies, en el momento de salir, para ver si lo que llevaba le caía bien, y era lindo, desde sus pequeños zapatos hasta su sombrero.

Me detuve delante de aquel espejo en el cual se había contemplado ella tantas veces... tantas veces, tantas veces, que el espejo tendría que haber conservado su imagen. Estaba allí de pie, temblando, con los ojos clavados en el cristal -en aquel liso, enorme, vacío cristal- que la había contenido por entero y la había poseído tanto como yo, tanto como mis apasionadas miradas. Sentí como si amara a aquel cristal. Lo toqué; estaba frío. ¡Oh, el recuerdo! ¡Triste espejo, ardiente espejo, horrible espejo, que haces sufrir tales tormentos a los hombres! ¡Dichoso el hombre cuyo corazón olvida todo lo que ha contenido, todo lo que ha pasado delante de él, todo lo que se ha mirado a sí mismo en él o ha sido reflejado en su afecto, en su amor! ¡Cuánto sufro!

Me marché sin saberlo, sin desearlo, hacia el cementerio. Encontré su sencilla tumba, una cruz de mármol blanco, con esta breve inscripción:

«Amó, fue amada y murió.»

¡Ella está ahí debajo, descompuesta! ¡Qué horrible! Sollocé con la frente apoyada en el suelo, y permanecí allí mucho tiempo, mucho tiempo. Luego vi que estaba oscureciendo, y un extraño y loco deseo, el deseo de un amante desesperado, me invadió. Deseé pasar la noche, la última noche, llorando sobre su tumba. Pero podían verme y echarme del cementerio. ¿Qué hacer? Buscando una solución, me puse en pie y empecé a vagabundear por aquella ciudad de la muerte. Anduve y anduve. Qué pequeña es esta ciudad comparada con la otra, la ciudad en la cual vivimos. Y, sin embargo, no son muchos más numerosos los muertos que los vivos. Nosotros necesitamos grandes casas, anchas calles y mucho espacio para las cuatro generaciones que ven la luz del día al mismo tiempo, beber agua del manantial y vino de las vides, y comer pan de las llanuras.

¡Y para todas estas generaciones de los muertos, para todos los muertos que nos han precedido, aquí no hay apenas nada, apenas nada! La tierra se los lleva, y el olvido los borra. ¡Adiós!

Al final del cementerio, me di cuenta repentinamente de que estaba en la parte más antigua, donde los que murieron hace tiempo están mezclados con la tierra, donde las propias cruces están podridas, donde posiblemente enterrarán a los que lleguen mañana. Está llena de rosales que nadie cuida, de altos y oscuros cipreses; un triste y hermoso jardín alimentado con carne humana.

Yo estaba solo, completamente solo. De modo que me acurruqué debajo de un árbol y me escondí entre las frondosas y sombrías ramas. Esperé, agarrándome al tronco como un náufrago se agarra a una tabla.

Cuando la luz diurna desapareció del todo, abandoné el refugio y eché a andar suavemente, lentamente, silenciosamente, hacia aquel terreno lleno de muertos. Anduve de un lado para otro, pero no conseguí encontrar de nuevo la tumba de mi amada. Avancé con los brazos extendidos, chocando contra las tumbas con mis manos, mis pies, mis rodillas, mi pecho, incluso con mi cabeza, sin conseguir encontrarla. Anduve a tientas como un ciego buscando su camino. Toqué las lápidas, las cruces, las verjas de hierro, las coronas de metal y las coronas de flores marchitas. Leí los nombres con mis dedos pasándolos por encima de las letras. ¡Qué noche! ¡Qué noche! ¡Y no pude encontrarla!

No había luna. ¡Qué noche! Estaba asustado, terriblemente asustado, en aquellos angostos senderos entre dos hileras de tumbas. ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Sólo tumbas! A mi derecha, a la izquierda, delante de mí, a mi alrededor, en todas partes había tumbas. Me senté en una de ellas, ya que no podía seguir andando. Mis rodillas empezaron a doblarse. ¡Pude oír los latidos de mi corazón! Y oí algo más. ¿Qué? Un ruido confuso, indefinible. ¿Estaba el ruido en mi cabeza, en la impenetrable noche, o debajo de la misteriosa tierra, la tierra sembrada de cadáveres humanos? Miré a mi alrededor, pero no puedo decir cuánto tiempo permanecí allí. Estaba paralizado de terror, helado de espanto, dispuesto a morir.

Súbitamente, tuve la impresión de que la losa de mármol sobre la cual estaba sentado se estaba moviendo. Se estaba moviendo, desde luego, como si alguien tratara de levantarla. Di un salto que me llevó hasta una tumba vecina, y vi, sí, vi claramente cómo se levantaba la losa sobre la cual estaba sentado. Luego apareció el muerto, un esqueleto desnudo, empujando la losa desde abajo con su encorvada espalda. Lo vi claramente, a pesar de que la noche estaba oscura. En la cruz pude leer:

«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Amó a su familia, fue bueno y honrado y murió en la gracia de Dios.»

El muerto leyó también lo que había escrito en la lápida. Luego cogió una piedra del sendero, una piedra pequeña y puntiaguda, y empezó a rascar las letras con sumo cuidado. Las borró lentamente, y con las cuencas de sus ojos contempló el lugar donde habían estado grabadas. A continuación, con la punta del hueso de lo que había sido su dedo índice, escribió en letras luminosas, como las líneas que los chiquillos trazan en las paredes con una piedra de fósforo:

«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre a disgustos, porque deseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó a sus vecinos, robó todo lo que pudo y murió en pecado mortal.»

Cuando hubo terminado de escribir, el muerto se quedó inmóvil, contemplando su obra. Al mirar a mi alrededor vi que todas las tumbas estaban abiertas, que todos los muertos habían salido de ellas y que todos habían borrado las líneas que sus parientes habían grabado en las lápidas, sustituyéndolas por la verdad. Y vi que todos habían sido atormentadores de sus vecinos, maliciosos, deshonestos, hipócritas, embusteros, ruines, calumniadores, envidiosos; que habían robado, engañado, y habían cometido los peores delitos; aquellos buenos padres, aquellas fieles esposas, aquellos hijos devotos, aquellas hijas castas, aquellos honrados comerciantes, aquellos hombres y mujeres que fueron llamados irreprochables. Todos ellos estaban escribiendo al mismo tiempo la verdad, la terrible y sagrada verdad, la cual todo el mundo ignoraba, o fingía ignorar, mientras estaban vivos.

Pensé que también ella había escrito algo en su tumba. Y ahora, corriendo sin miedo entre los ataúdes medio abiertos, entre los cadáveres y esqueletos, fui hacia ella, convencido de que la encontraría inmediatamente. La reconocí al instante sin ver su rostro, el cual estaba cubierto por un velo negro; y en la cruz de mármol donde poco antes había leído:

«Amó, fue amada y murió.»

Ahora leí:

«Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, pilló una pulmonía y murió.»

Parece que me encontraron al romper el día, tendido sobre la tumba, sin conocimiento.

domingo, 30 de noviembre de 2008

La Muerta (I Parte)

La había amado desesperadamente! ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un solo ser en el mundo, tener un solo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre en los labios... un nombre que asciende continuamente, como el agua de un manantial, desde las profundidades del alma hasta los labios, un nombre que se repite una y otra vez, que se susurra incesantemente, en todas partes, como una plegaria.

Voy a contarles nuestra historia, ya que el amor sólo tiene una, que es siempre la misma. La conocí y viví de su ternura, de sus caricias, de sus palabras, en sus brazos tan absolutamente envuelto, atado y absorbido por todo lo que procedía de ella, que no me importaba ya si era de día o de noche, ni si estaba muerto o vivo, en este nuestro antiguo mundo.

Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casa muy mojada, porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana, y tuvo que guardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron y se marcharon. Se compraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manos estaban muy calientes, sus sienes ardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo le hablaba me contestaba, pero no recuerdo lo que decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. La enfermera dijo: "¡Ah!" ¡y yo comprendí!¡Y yo comprendí!

Me consultaron acerca del entierro pero no recuerdo nada de lo que dijeron, aunque sí recuerdo el ataúd y el sonido del martillo cuando clavaban la tapa, encerrándola a ella dentro. ¡Oh! ¡Dios mío!¡Dios mío!

¡Ella estaba enterrada! ¡Enterrada! ¡Ella! ¡En aquel agujero! Vinieron algunas personas... mujeres amigas. Me marché de allí corriendo. Corrí y luego anduve a través de las calles, regresé a casa y al día siguiente emprendí un viaje.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Anexo

Podemos memorizar muchas cosas, imágenes, melodías, nociones, argumentaciones o poemas, pero hay dos cosas que no podemos memorizar: el dolor y el placer. Podemos a lo más tener el recuerdo de esas sensaciones, pero no las sensaciones del recuerdo. Si nos fuera posible revivir el placer que nos procuró una mujer o el dolor que nos causó el dar a luz, nuestra vida se volvería imposible. En el primer caso se convertiría en una repetición, en el segundo en una tortura. Una tortura que solo una mujer puede recordar. Pero esa tortura que podemos llamar es la final el acto mas hermoso que se puede recordar. El dolor no lo haremos parte de nuestra memoria pero sí el ver a mi bebe nacer.

Claro pues; pero el ser humano es el unico ser vivo que busca a veces su propia autodestruccion; ya sea de forma paulatina o entera. Como dirian en otro contexto de un “tiron”. Pero ahí esta la frágil memoria. Que solo recuerda los hechos que nosotros deseamos que sean guardados. Las cosas que no queremos que se olviden. A veces nos preguntamos o expresamos la frase; pero si lo recordaba tan nitidamente o lo tengo en la punta de la lengua. Son dos expresiones tan nítidas de la fuerza independiente de la memoria. Si no nos acordamos de ese hecho es por la razón tan simple de que quizás no sea tan necesario o tan importante como lo pensamos en ese momento. Ahora es cuando la memoria nos ampara y cuida de nosotros de solo recordar lo que la verdad vale la pena recordar, lo demas lo dejamos para el resto o simplemente desaparece.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Historia (Esencia Cuarta)

Había perdido sus ojos. Su mirada ya no decía lo que sentía. Los celestialmente pardos no indicaban lo que quería decir. Ya no se podía leer "Mira en mis ojos lo que te amo". Trato desafortunadamente de mirarla mil veces pero ella no se inmuto por nada de lo que veía, los ojos de ella, lo miraban pero no decían lo que el quería. Eso fue lo peor para el. Nunca se acerco más de lo que debía. Nunca dejo una carta diciendo lo que sentía. Nunca demostró su sentimiento.
Pero el siempre estaba ahí, solo para mirarla aunque ella, no lo miraba como se mirar a los hombres enamorados

Por eso es que tenía esa mirada de soledad y vació. Nadie sabía eso. Su libro en la mano era su cabecera para manejarse. Había leído muchos textos pero siempre llevaba ese en la mano. Entro al lugar porque solo quería sentirse solo en una multitud de susurros, pares, nones, arsenal de medias alegrías y centenares de tarros con historias.

Su historia puede parecer conocida, hasta redundante pero no era así. El tipo tenía aspecto de ser igual a todos los flacos de la calle. En realidad había algo en el que dejaba entrever otras cosas. No daba la impresión de tener algo. Parecía normal, aunque este mal decirlo, pero así era. El libro que estaba entre sus manos dejaba entrever una frase fulminante: “No arruines lo mejor que tienes en la vida por sentirte inseguro”. Ese al parecer era su conflicto.

Sus amores y melancolías se basaban en esa frase. Siempre supo lo que era amar. Se lo demostraron desde muy chico. Dio todo por hacer las cosas bien pero eso no le basto. Perdió por lo que mas esfuerzo lucho. Ahora que ya se acabo su sed de beber, espera que alguien le enseñe de nuevo a tomar las alegrías, los amores, las felicidades porque el puede enseñar el resto de amarguras y tristezas, por las que tanto a sufrido. El puede explicar como el corazón late pero no se siente. Como cada golpe cardiaco que daba era como una amenaza de muerte dentro de el, que mientras mas fuerte sonaba, sabia que mas duro seria su dolor.

Pareció sentirse atraído por el anciano de la mesa del centro, pues sabia que el estaba en la misma historia que el. Se acerco hacia el, con la ansiedad de quizás contarle todo su historia, de decirle que amaba, que sabia lo que era amar pero que nunca supo lo que era ser amado. Quería descubrir su alma en ese momento. Que alguien pudiera descifrarlo, pues el ya lo intento y no pudo lograrlo.

martes, 11 de noviembre de 2008

Flor de Arena

Necesito contar algo. No se si conocen la canción de Flor de Arena. ¿De quien es?... Bueno de quien mas pues; del mismo que canta todos los sábados. La canción habla de Cristina. A estas alturas dudo mucho que no halla por ahí muchas Cristinas o Cristian´s. En fin la cosa es que la canción pega... y creo por el ritmo de la música y la letra que narra una historia. A nuestro parecer (y hablo por los dos) todas las canciones con una historia de por medio hacen que se te queden grabadas. Pero acá ella terca y destaruda dice que la canción debió tener otro nombre (sic) pues llamarse con nombre propio, no es pues.

ELLA: Acá confieso. No soy de escribir. Pero me gusta leer. Ir al cine y conversar. Pero lo que dice El no es tan verdad. Yo deseo solo decir algo, que Fragilidad es mejor canción que Cristina, que con oír esa maldita frase: (...)tu sonido en el silencio de esta mente que revienta solo al verte(...).
YO: Pero como también dice el encierrame en tu nostalgia y seré que sera mejor poner aprueba tus latidos para ver si me escuchas. Y yo estoy acá para cuidarte. Si deseas comparame. Como niche. Pero yo he conversado con tu espalda y estoy listo acá para esperarte. y se que después de mi no hubo nadie mas que te cuido como te enseñe. A pesar que miras fotos que no te hablan y haces cosas que te resbalan... esos resbalones hacen que caigas encima de mi.
ELLA: Te confieso también que deseo que me de amnesia para no recordarte. Y se me olvido o mejor dicho perdí la garantía para reclamarte. Cuantas veces sume noches con la luz prendida esperando tu ya sabes que. Pero lo admito que marcaste una diferencia. Y se que al final de tantos idas y vueltas se me seco la boca de esperar. Pero sabemos que con la luz prendida siempre la pasamos bien.
YO: Con esas palabras siento que el viento que pasa por acá no es el mismo el que me toca a mi que a ti. de lunes a viernes te pienso y los fines de semana... gasto botas en llegar a tu camino. Pero eso no basto. Ysi me volví a enamorar no hay derecho a que me reclames. admito que te tengo sembrado en mi memoria y cosecho todos los días nuestros recuerdos. Yvivo bajo tu sombra.

Se dieron cuenta, acá hubo algo mas que Flor Arena... hubo un sin fin de cosas e medias historias que ella contaba y yo replicaba y viceversa... pero siempre intentamos tapar el sol con un dedo pero siempre se nos escapan cosas y sigue alumbrando a nuestro alrededor. Es suerte digo. Mucha suerte. Esto es una historia de amor. No creo o mejor dicho no creemos eso. Ella viaja hoy. En el aeropuerto la recogeran. Estoy seguro que la pasara bien. En el espejo cuando nos miramos estamos iguales, pero hoy se nos vio un poco opaco. ¿Sera un mal pronostico?. Nada de eso.
Mañana es Jueves. Y sera el ultimo día de ella acá. Pero se que mi locura la rapto y multiplicada con las cosas de ella. Rescate de su mirada ángeles de la guarda... ¿Hey y tu que haces ahora?

domingo, 2 de noviembre de 2008

Amiga con Ventaja

Días antes de la prueba, Regina Solís me anunció que estaba embarazada y que yo era el responsable del lió. Estábamos en un supermercado, en la sección de congelados. Los dos vestíamos pantalones cortos y poleras. El frió del hielo humeante me paralizó. Pensé: esto es grave y es solemne, y debería sentir algún grado de emoción. Pero solo atine a decir: Espero que esto no afecte mi puntaje.

Regina no era exactamente mi novia. Era, más bien, mi amiga con ventaja. Durante los seis meses de preparación para el examen no deje de estar con ella. Florencia me enseñaba muchas cosas. Veía las cosas de otro modo y eso me gustaba. Me hacia sentir mayor, con experiencia, a cargo. Eso valía.

- ¿Quieres que nos casemos?. Puede ser. No me asusta. Igual pasamos todos los días juntos
- No, me respondió con voz calmada. Jamás me casaría contigo. Cumplí quince la semana pasada. No me voy a casar a los quince.
- ¿Por qué no?
- Porque uno a los quince esta preocupada de ir a bailar y de los galanes de la tele y de llenar diarios de vida. Hacer eso slams
- A ti no te interesan esas cosas, le dije
- Ya, pero igual tengo quince. Además no me quieres
- Oye, te quiero. O sea, si… siento cosas por ti
- ¿Cosas?
- Si, cosas. Regina detuvo el carro y me miro fijo a los ojos, sin pestañear.
- Crees que me quieres pero a lo más te gusto. Estas conmigo porque el sexo es fácil y bueno y porque no te jodo.
- ¿Y tu?
- Yo que
- Me quieres. Intente tomarle la mano, pero no me dejo
- No seas cursi, Fernando no te viene
- Dime
- ¿Qué?
- Tú sabes
- Es que mi idea es conocer más hombres. Ya. Fuiste el primero. Estuviste bien. Te tengo cariño y un poco de pena.
- ¿Pena?
- Si, pena. No es mal sentimiento
- No te casarías conmigo, entonces?
- No creo en el matrimonio
- ¿Como que no vas a crees en el matrimonio?
- Me parece una institución insostenible
- Regina, tienes quince
- ¿Y por eso tengo que se huevona?
- No, pero…
- No soy como mi hermana, ya? Mi meta por ahora es tener un chinito cerca
- Yo no soy tu chinito
- Si sé. Además porque tanto alboroto con el tema de la edad. ¿Tu acaso tienes cuarenta y dos?. Mentalmente los hombres son diez años menores que las mujeres. Así que mas te vale que te calles. Florencia extrajo dos cajas de helado y los puso en el carro. Cerca de nosotros se detuvo un hombre mayor con un niño de unos tres años. El niño estaba sentado en el carro y comía un dulce. Su boca estaba llena de chocolate derretido, lo mismo que su ropa y sus manos.
- Mira tu madre, Fernando. Mira a la mía. Ahí tienes dos ejemplos. ¿Para que nos vamos a casar? Para estar juntos y criar un niño. Para que el no sufra lo que hemos sufrido.
- Yo no he sufrido tanto, no exageres Seguimos por los pasillos. Regina era joven pero hablaba como adulta y leía como vieja. En la sección de galletas me dijo:
- Debí haber ido al ginecólogo de mi hermana. Mi padre me lo alerto esa vez que nos sorprendió en su cama. ¿Te acuerdas?

Regina era la única hermana de Claudia. La conocí en su casa. Claudia invito a un par de compañeros a estudiar. Entre ellos a Rodrigo Soler y yo. Claudia era divertida e intranquila para todo, la daba mucho movimiento a su vida diríamos. Le gustaba el periodismo, pero se conformaba con la publicidad o pedagogía. Siempre llegaba a clases con revistas de moda. Claudia en rigor siempre estaba a la moda. Esa tarde recuerdo que Claudia termino encerrándose en un cuarto con Rodrigo Soler. Florencia tomo te conmigo. Vimos un rato de televisión. Florencia me contó de su vida en otros países. No parecía una chica de catorce años.
- ¿Entonces que vamos hacer? Le pregunte. Yo te puedo ayudar a cuidarlo
- ¿Cuidar que?
- A nuestro hijo
- No seas cursi, Fernando. Sabes que tolero todo menos la cursilería

Regina no era fea. Era distinta. Nunca había estado con una mujer distinta. Yo pensaba que todas eran exactamente iguales. Regina usaba unos lentes gruesos. El cabello corto a la altura del cuello hecha de rizos. Florencia una vez me dijo que yo era creyente al que solo le faltaba la fe. Nunca nadie me había dicho algo tan bonito. ¿Cómo no la iba a querer? ¿Pero eso era querer? Regina perdió la virginidad conmigo, pero no su inocencia. Esa la perdió años atrás. En ese aspecto éramos opuestos, ella sabía mucho mas que yo. Regina me despejaba y a la vez me concentraba. Lo hacíamos en su casa, casi todas las tardes, mientras escuchábamos discos de jazz. Regina me enseñaba vocabulario y desarrollábamos facsímiles de la maldita prueba. El padre de ella llegaba de madrugada. Claudia a veces no se aparecía hasta el día siguiente.

- Entonces - Entonces ¿Qué?. Ya tome una decisión, y punto no me puedo ir a estudiar a Francia con un crió - ¿Y yo? - ¿Té que? - Lo que opino yo - Estas un poco grande. Fernando, para de comportarte como un pendejo. De verdad crees que hay otra solución. Tengo quince, por la mierda. Quince. En serio piensas que voy a tener un bebe que no quiero solo para que no te sientas mal. No crees que espantoso. Y estamos un poco grandes para eso. - No se, Regina - Eses es tu problema. Nunca sabes nada. Nunca vez lo que hay que ver. Lo captas.

domingo, 26 de octubre de 2008

El anciano (Tercera Esencia)

Su nombre no lo recuerdo bien, pero sabia que llevaba tres años estudiando medicina, su look todo desalineado era parte de su estrategia de ver el mundo y su vida. No quería hacer nada más que lo que le satisficiera. Su tez blanca de rasgos de cristal, definía mucho el tipo de mujer que era. Siempre fumaba un chino y luego un cigarrillo. Sus pocos años que reflejaba no parecían ser los suficientes por todo lo que le había pasado. Su postura recta, en la mesa junto a la ventana donde siempre se sentaba era reflejo de que quería buscar una libertad que si bien la tenia no la poseía.

Su mirada pegada a la calle de melancolías, señalando con sus ojos claros el bulevar de los sueños rotos, destruidos por cosas que de ella salieron y nunca volvieron, cada pitada del cigarrillo que daba parecía que ella se iba parte de su dolor.

En ella se veía que iba pensando que pudo hacer algo más. La voz del Tanguero arrullaba su pena pero no la dormía, el sonido del cajón hacia mas dura la emergente satisfacción de su ser.

De pronto se paro y miro a los pocos que quedaban en el recinto, con una voz entrecortada pero decidida agarro girasol y dijo: “Después de varios meses de entrar en este bar han pasado una infinidad de cosas pero lo de hoy a sucedido, ha provocado que las sombras vuelvan al ignorado sitio de donde surgieron volviéndome loca. -Tiro el girasol y lo piso- Pensé que acá encontraría las cosas que tanto ansió. Mírenme de todas las veces que entre nunca ninguno de los que siempre acá vienen me miro y tampoco dessié que me miren salvo una persona, el muchacho del libro, el rato que lo vi acá fue absolutamente divino para mí.

Claro todos ahora si pensaran que estoy loca y que como puedo considerar tan divino a una persona que apenas todos vimos unos cuantos minutos. Pero se que yo lo pude haber salvado. Ese tipo de pantalón desteñido era como yo, solo una cara triste pero lleno de felicidad que solo podía ser compartida con gente como nosotros”.

Ahora si la gente le presto un poco de atención, pero nadie dijo nada. El tanguero se saco el sombrero, e hizo una reverencia de esas que ya no se acostumbran, el cajonero dejo de tocar, poniendo más frió el ambiente. Un silencio se apodero de la habitación.

Comenzó a caer una lágrima en su mejilla, solo una como ella, solo una. Los miro a todos y fulminó diciendo: “Ud anciano ya deje de escribir, ud viejo decrepito estuvo mas cerca de el y ni se inmuto en ayudarlo, no hizo nada, ¿porque? carajo; ¿porque? El anciano dejo de escribir.

domingo, 19 de octubre de 2008

Prólogo


En el verano de 2006 esta historia llego a mis oídos, y me pareció peculiar por decirlo de alguna manera, pero creíble (mitologicamente hablando). A la primera persona que se lo conté se quedo encantado con la narración... Al año siguiente la hizo suya y la coloco en el prólogo de una cinta. Yo no dije nada... pero note que al final de la proyección decía: M.C. Con eso cumplió con su parte (...)

Citaría a Platón: Según el, al principio de la creación, los hombres y las mujeres no eran como hoy; había sólo un ser, que era bajo, con un cuerpo y un cuello, pero cuya cabeza tenía dos caras, cada una mirando en una dirección. Era como si dos criaturas estuviesen pegadas por la espalda, con dos sexos opuestos, cuatro piernas, cuatro brazos

Los dioses griegos, sin embargo eran celosos y vieron que una criatura que tenia cuatro brazos trabajaba más, dos caras opuestas estaban siempre vigilantes y no podían ser atacadas a traición, cuatro piernas no exigían tanto esfuerzo para permanecer de pie o andar durante largos períodos. Y lo que era más peligroso: la criatura tenia dos sexos diferentes, no necesitaba a nadie más para seguir reproduciendose en la tierra

Entonces dijo Zeus, el supremo señor de Olimpo: "Tengo un plan para que estos mortales pierdan la fuerza"; y con un rayo, partió a la criatura en dos, y así creó al hombre y la mujer.

Eso aumento mucho la población en el mundo, y al mismo tiempo desorientó y debilitó a los que en él habitaban, porque ahora tenían que buscar su parte perdida. Abrazarla de nuevo y en ese abrazo recuperar la antigua fuerza, la capacidad de evitar la traición, la resistencia de andar largos periodos y soportar al trabajo agotador. A donde ese abrazo donde los dos cuerpos se confunden en uno nuevo; a eso llamamos: Sexo

(...) pero a decir verdad , nosotros esperábamos más. Después de esa tarde de ver el video con la historia de prologo, nos dimos cuenta de algo que estas historias cortas que contábamos entre nosotros valían mucho para que solo sean prólogos...

domingo, 12 de octubre de 2008

11 y 6


Confieso que tenia un lío personal con el. Pero no niego en ningún momento que la manera de expresarse es buena, por no decir deliciosa. Después de oír su disco Rey Sol, entre en un pelea con el. Pero mas que pelea entre en un desilusión, pues para pelear se necesitan dos, pero dudo que el estuviera enterado que estábamos peleados.

Eso fue por el año 2002, de ahí solo escuche recopilatorios y mas adelante el Naturaleza Sangre que nunca me engancho y creo que fuimos mucho los que no enganchamos con ese álbum.

Y les voy a contar que paso para pelearnos. Fito siempre fue un artista autentico, versátil y lleno de ideas nuevas en música, es de esos cantantes que al oír sonar, te gusta escucharlo, por sus letras, por el, por lo que transmite. Por esos años donde las cosas no me caminaban bien y andaba de lío en lío, ni Fito pudo ayudarnos a salir del oyó, y eso que el siempre hacia lo necesario para sacarnos de esos rollos.

Sin discos nuevos, sin música nueva, sin novedades de el, solo me quedo dejarlo de lado y dejar sonar sus discos anteriores. Su 11 y 6 y su Vestido y un amor, me engancharon a la vida, me enamore otra vez con esas canciones y la Chiquilla no dejara mentir que esas canciones nos hicieron vivir, por lo menos yo hago confesión de parte que esas dos me llenaron e hicieron que no me ahogara.

Recuerdo muy bien, una noche en la que andábamos caminando por la playa y en nuestras cabezas llegaba el retumbar de ese bolero que oíamos día y noche, un bolero que de nombre ahora no recuerdo pero la tonada si sigue zumbando en mi cabeza. Ahí ella con los pies sobre el agua fría de un verano que recuerdo muy bien, caminaba y reía con la felicidad puesta en los labios. La abrase y mientras tarareábamos ese bolero, ella decía esto es como un 11 y 6. Dentro de mi decía maldito Fito… maldito… la canción era exquisita. Seguíamos moviéndonos al ritmo de eso son, y ella repetía; aca solos somos mas fuertes que el olimpo. Y reía. Reía con la naturalidad e inocencia. No había razón de escondernos esa noche. Por lo menos esa noche. Fue una velada deliciosa. Eso es algo que en mi memoria no se olvida.

El año pasado cuando ni fe tenia de ver el show de Fito en Lima, de golpe de suerte lo vi, toco solo 3 canciones (había una cola de artistas en escena), a piano y con su voz engatuso a todos y quedamos fascinados… yo recuerde esa noche de la playa y mi mente comenzó a viajar en el tiempo y recordé esa noche de mar.

Y ahora hace unas horas Fito volvió a tocarnos, con su repertorio completo con Rodolfo bajo el brazo y otro nuevo disco, aca su piano brindo mas brillo y su show fue mas de 3 canciones, fue un hechizo de música que nos brindo esta noche. Las imágenes que lo acompañaban a su lado cubiertas por un gran telón era un buen complemento a su negro piano de cola. Su Mariposa Technicolor, Ciudad de Pobres Corazones, Circo Beat, Tumbas de Gloria, Es sólo una cuestión de actitud, Un Vestido y Un Amor, Dos en la Ciudad, 11 y 6; estas 4 ultimas rolas son las que hicieron para mi de eso show lo mejor de la noche; cante, grite y vitoree; Aguante Fito… solo que esta noche no hubo Chiquilla que pueda oírlas, pero se que ella donde esta las oyó y se que también las canto.

Con esto me reconcilie con Fito, con su música; con el como cantante y poeta frustrado, y las noche fue puro bla, bla, bla, lloviendo sobre mojada, encantado de volver a oírlo y saber que a través de el recordar los mejores momentos de ese 11 y 6.

domingo, 5 de octubre de 2008

Girasol (Esencia Segunda)

Corría muy agitadamente por la calle, parecía no tener rumbo. Nadie podría decir que tenía un destino fijo. Su chaqueta color esperanza parecía un vaivén en su andanza. Doblo en la esquina del bar y se choco con su destino. El arco que tenia el frente marcaba ser el inicio de sus necesidades. Se tomo de valor e ingreso... nadie parecía notar su presencia. La tempestad de gente que andaba en ese lugar era infinita nadie podía importarle lo que el otro hacia, cada uno vivía su mundo y contaba sus historias.

Parado al pie de la puerta miraba muy sigilosamente lo que ocurría en ese lugar, el gran movimiento, y el susurro de todos los que estaban le parecía casi extraño para el. A su espalda ingreso una mujer, que aspiraba unos chinos, donde la marca no importa solo la sensación de libertad que este te trae. Su falda larga, con unos papeles en la mano, su bolso de donde salía un girasol que parecía recién sacado del jardín de las bondades y felicidades. Tomo sus cosas, se abrió paso entre la gente buscando la ventana que era lo que más le gustaba de ese lugar. Se sentó en la mesa de siempre, acomodo sus cosas en la silla que tenía al frente y pidió un tarro de cerveza, más un café bien caliente.

El muchacho miro con bastante emoción lo que había hecho la mujer que entro atrás de el, casi la admiro por la actitud que tenia, decidida y fuerte, algo que el no tenia o que mejor aun había perdido con el paso del tiempo. Tomo un tiempo mas y se abalanzo contra la barra, se sentó; llamo al cantinero y pido un Milk in the rock. El cantinero un ducho en las practicas de ahogar males y penas de gente que jamás volvería a ver, le agrego un poco de ginebra para que la sequía que pasaba el muchacho lo dejara avanzar mas rápido.

En ese instante se detuvo una vagoneta en la puerta del local... que solo fue notada por la muchacha que estaba en la ventana, de ahí bajo un chico delgado, de mediana estatura con un corte de pelo que hacia que le tapara los ojos, vestía unos jeans gastados y un polo ajeado. En sus ojos se veía insatisfacción, intranquilidad, desesperación y pena. Cuanto puede decir una mirada se decía la chica del bar.

El famélico invasor ingreso mirando el suelo con un libro en la mano. A la chica de la ventana le llamo mucha la atención el ingreso del nuevo visitante, así pues le alzo la mano para que este se le acercara a su mesa, el ni se inmuto por tal gesto; solo veía con mucha atención al anciano que escribía al medio del bar.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Lápiz (Esencia Primera)

En ese bar solo se respiraba amargura y pena, la chica de la esquina junto a la ventana mirando a la calle, pero en realidad mirando a la nada con su cigarrillo en la mano fumaba como se consumen las penas en la soledad; al otro lado en viejo tanguero con su saco negro no dejaba de menear la cabeza de un lado a otro reprochándose de que el pudo hacer algo mas. En la barra en cantinero secaba los vasos con un estropajo de las esperanzas perdidas y la letenidad de sus movimientos no dejaba entrever ninguno anuncio de que fuera hacer algo distinto en los próximos minutos.

La chica seguía mirando la calle, esperando encontrar en ella el resumen de todo lo que había sucedido; aun afuera estaba esa vagoneta en la que llego, pero nadie supo si era su medio de transporte o su casa. El iracundo silencio podía destruir los nervios de cualquiera que se acercara en ese momento, nadie pensó que tal hecho los arrastraría a todos juntos.

Una vez mas las puertas del bar se azotaron, tan fuerte que detono todo el silencio imperante, en la arco de las despedidas estaba un muchacho de tez oscura con un terno que dejaba ver el paso de sus años. Con un cajón comenzó a tocar al ritmo que la casona lo pedía, nadie en el bar decía nada, nadie se quejo, nada paso. El muchacho seguía con sus minuciosos armónicos tambaleando el cajón, y el sonido hacia que el lugar se sintiera mas sobrio de lo que ya estaba, el tanguero se paro y se acomodo su bufanda, se coloco su sombrero… con un pasos gallardos se fue acercando lentamente a donde el muchacho estaba, se puso delante del cajonero y empozo a adornar esos rítmicos ecos con su voz al tono de cambalache; en ese momento la mujer de la ventana noto que el bar había un poco menos de gente desde que sucedió todo, pero no pudo ocultar su extrañeza, al ver que el viejo de la mesa del centro seguía escribiendo, como llevando la cuenta de todo lo sucedido, lo miro fijamente y le paso la voz, el sonido que hacia su garganta era carrasposa, el anciano no hacia ni mueca de que la oyera.

Luego de un buen rato de alaridos el escribano levanto la cabeza; la miro y le dio una sonrisa tierna, acomodo su cuaderno de apuntes y siguió escribiendo lo que estaba sucediendo cuando se rompió la punta del lápiz.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Introspectiva... Espero que halla alguien


Tengo varias días sin dormir y me pregunto si las cosas son así de complejas como las quiero ver o como me las ponen… no logro entender aun el mensaje de la mesa, no logro entender que las cosas pasan tan rápido, creo que espere mucho para lo sucedido y al final todo paso desapercibido… imagino si lo mismo le paso a Ann en Mi vida sin Mi, de pensar que ya todo se acababa cuando encontró el rastro de cómo dejar para siempre su fiel reflejo en el aire.

Tus debilidades son como las nuestras son exactamente lo que tenemos a nuestro alrededor, queramos o no ser conscientes de ello. La distancia entre tu historia y la vida cotidiana que todos conocemos es mínima. Precisamente de la misma manera nos reconocemos nosotros en lo que esta pasando. Todos, de algún modo, hemos sido heridos. No llegamos a ver a ninguno en su hogar, pero somos conscientes de su destino de una forma distinta a la que podamos imaginar.

Ja, ja, ja… La comida, el placer de cocinar y del buen comer (cuando se presenta la ocasión), es uno de los temas recurrentes en ti. Otro de ellos es la broma, hacer chistes, porque en un momento dado no se puede hacer otra cosa. Ambos cosas nos recuerdan que, a pesar de todo, se debe considerar la vida como un regalo.
Tampoco se trata del culto al dolor, sino de cómo, en ocasiones, el sufrimiento conduce a una salvación compartida. Nada sencillo lo entiendes. Nada es simplista. Nada de ser un alpinchista . hay que ponernos metafísicos y esas cosas. Hay que ser ancestrales (no se que quiero decir con eso

La necesidad de afecto y amor parece definirse en que eres demasiado vieja para morir joven, y ni se te ocurra que el dolor provoca el abandono de la persona amada. Por eso recuerda que siempre debes de dejar todo atado y bien atado antes de irte de este mundo. De esta manera todo te recordaran y sabrás que realmente exististe aunque no te veas sabiendo que lo saben.

Que cojuda que eres, no pierdas en tiempo en lamentaciones en zigzaguear en el trémulo de cosas banales y utópicas; déjate llevar… siempre dices eso que debemos dejarnos llevar por donde viento nos lleva, pero al final terminas pegada a la regla, …al margen a esa maldita forma de saber que tu no eres la persona mas apropiada, que tu no eras la indicada… a la mierda todo, tu siempre dices eso pero al final no haces nada de ello… que chucha te pasa dime… dale con la misma cantaleta de siempre. Puta madre entiende, por madonna santa entiende, que vales mucho y no me jodas con lo mismo de siempre, ya tengo suficiente con aguantar a estas dos más para también aguantarte a ti…


Yo no me voy a detener a analizar la circunstancia personal de dolor y redención, de miradas y caricias siempre sugeridas, de oír y escuchar, de hablar y entender a veces, de desencuentros (o no), de amor furtivo, de lo que cuesta querer...

Es como si te gustara que la lluvia cayera sobre tus hombros, pero en este momento no te gusta nada y te molesta, por las heridas, por los recuerdos.

No te das cuenta que siempre crees estar enferma y deseas poder recuperarte, pero como te vas a recuperar de algo que no existe; que todo es una invención dentro de ti... todo es por el miedo; este miedo que nos hace pensar en todo es difícil. Ver de acá para adelante todo vendrá como una ola. Y que ira creciendo como nuestro miedo ante lo que vendrá después de todo lo sucedido, de esos momentos dolorosos, sentir todo se acelera como un huracán que no lo podemos detener pero...


Pero no te das cuenta de que nos cansamos de llorar, que sentimos que esa luz agoniza dentro de nosotras por ti, pero no te has preguntado que no queremos eso, que deseamos salir, desde acá lo intentamos y no logras entenderlo... vivimos en nuestra guerra interna en luchar entre nosotras, saber que un día de estos se habrá apagado la luz y las semillas del alma se esfumaran en el aire nadie sabrá lo que paso

Alto... deténgase, por favor deténgase no los quiero oír, yo no las deseo oir.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Mamá de Paula



Llevaba todas las desgracias cosidas en el bajo de la falda, por eso solo bailaba de noche. Estaba casada cuando la conocí. Una de esas cosas que pasan, según me dijo. No le gustaba la lluvia ni los días soleados, a decir verdad no le gustaba nada. Estaba sentada en la barra y el tiempo corría igual para todos aunque parecía tenerle apego a ella.

Le pregunte si era a mi quien realmente estaba esperando. Dijo "Veamos lo que sabes hacer y; mas vale que no seas una falsa alarma"… solo atine a mostrar un sonrisa. De todas las noches que andaba en ese lugar solo atinaba a tomar una cerveza, mirar a la gente pasear e irme. Listo eso era suficiente para mí. Pero desde que la vi, debo decir que me dejo con curiosidad de gato.

Al tercer día que la vi, me preguntó si notaba como los días se estaban ensañando en ella. Le dije que no. Claro que era mentira lo que respondí, pues no te pones a agitar el agua cuando uno ya está hundido hasta el cuello. Me ponía los ojos de frente. Que dicha la de ella de tener esos ojos de gata, me clavaba esos ojos desde la primera vez que conversamos. Era una puñalada de frente.

Atrás de nosotros estaba una muchacha que ensañó su mirada a nosotros desde que converse con ella la primera vez. De eso no me había percatado, fue ella que me hizo notar la presencia de esta mujer. Dijo; no te asuste, ni salgas corriendo pero si miras detrás de tus hombros te darás cuenta que una mujer te acosa con la mirada desde que conversamos. Le respondí; asustarme porque una mujer me mira. No creo que eso sea suficiente para asustarme, mas bien me debería sentir alagado que una mujer me mire. Ella volvió a sonreír. Es que no sabes quien es que te mira… sabes a pesar de la cara de pillo que tienes no sabes mucho de lo que hay a tu alrededor… eres un nene.

No importaba lo que me había dicho, yo estaba enganchado con ella… y digamos que me comió con sus historias. La cuarta noche que nos vimos apenas se me senté y dijo; Alguien allá arriba se las ha ensañado conmigo y Dios sabe que he hecho lo que se ha podido. Esa frase asusta… pareciera que ese es tu rollo conmigo asustarme y no hablarte mas. No lo se dijo, solo que sabes mi historia es muy gruesa. Sabes lo que es estar con un hombre día y noche y tener solo una hora para ti. Sujeto su bolso y saco un libro, lo coloco encima de la mesa. Pregunto lo has leído. Le dije no. Esta tipa escribe exactamente lo que me paso. Tenía una hija y ella murió cuando aun era niña. Y también se llamaba como el titulo de este libro; Paula.

Desde el primer momento en que converse con ella todos estos días nunca la vi tan triste como cuando me hablo de su hija. Que manera de describir ese dolor que siente de haberla perdido. Siempre paraba cabizbaja con la mente metida en mil líos creo, pero la verdad que esa mujer valía, más de lo que ella creia.

domingo, 7 de septiembre de 2008

¿Travesía?


Era un pasadizo algo largo, a los costados se distinguían varias puertas cada una colocada en forma de zigzag con referencia a la anterior. Poca importancia le pude dar a esos detalles. El piso de parquet muy lustrado y limpio. Tan brilloso estaba el piso que uno podía reflejarse en el. Los harapos que llevaba podían distinguir un desgaste físico; rotoso, sudoroso, cansado era lo que sentía y veía. Pienso que era mayor mi cansancio mental. No tuve mas remedio que dejar desplazar mi cuerpo por ese pasillo, que era angosto similar a los caminos de herradura, pero en vez de encontrar alrededor basta vegetación y paz; solo se veía enormes muros de concreto con puertas de acabados simples y mundanos. Ahí cada una tenía una particularidad. En la cerradura de cada una de ellas tenia injustrada una llave de la cual colgaba una letra, como si fuera un llavero que al parecer decía una frase pero la cual no pude descifrar. Todas las puertas tenían las mismas características, todas de color dorado. Con una letra en la puerta. Todas eran idénticas con excepción de una. La que se encontraba delante mío. A varios metros de distancia donde me encontraba. El enorme peso del cansancio que tenia a duras penas me hacia que mi cuerpo se moviera. Me sentía como si llevara un colchón de piedras en la espalda. Cuando andaba por ese pasadizo eran muy fuerte mis ganas de llegar a esa puerta al frente mío. Tenía una enorme curiosidad. De pronto me doy cuenta que tenia una bala injustrada en mi pierna izquierda. No veía sangre, ni rastro alguno que aquel orificio me podía ocasionar algún otro malestar. Pero me dolía. Cuanto mas me acercaba a la puerta aumentaba el dolor, no había forma de evitarlo, pero yo deseaba llegar a ese punto. Era muy fuerte esa sensación que me decía que ahí estaba bien llegar. El corazón comenzó a latir más fuerte. Una especia de taquicardia era la sensación que tenia. Mi cuerpo no aguanto más y tropecé. Caído ahí en el suelo pensé en no levantarme y quedarme tirado, a solo unos cuantos pasos mas para llegar a la puerta de enfrente. Me puse de pie y avance rápidamente hasta ese arco de madera. Me apoye al marco y te vi sentada en medio de una enorme habitación. Estabas callada, diría que pensativa pero no lo puedo asegurar. Me sorprendí nuevamente al verte. Tú ni te inmutaste al verme, te quedaste en la silla con la misma expresión. El dolor que sentía en la pierna se había puesto duro y despiadado, al punto que vi morada toda mi extremidad; desapareció. Me acerque, te llame. Y mirándome murmuraste un: Hola. Ahí yo sorprendido aun te dije: Que pasa Chiquilla. Me estas oyendo. Un silencio realmente atroz, destructivo y violento sacudió la habitación por un pequeño momento pero en realidad fue mas largo que lo que el tiempo marco. Hasta que se rompió el silencio con tus palabras. Con una mirada de tristeza decías: no te dije acaso que los ángeles también necesitan ayuda. Me desperté

domingo, 31 de agosto de 2008

...A veces... (historia de madres)


A veces, no encontramos las palabras necesarias para expresar lo que sentimos. La intensidad de una emoción puede dejarnos vacíos a la hora de contar lo que deseamos expresar. No importa cuan precisa haya sido antes nuestra facilidad de palabra, en los momentos en que necesitamos para usarla de la mejor manera se nos traba la lengua y solo resumimos el sentimiento de cariño con decir: Te Quiero.

Quizás muchas veces no demostramos de lo que queremos darte y nuestra inefable forma de ser destruye, con una vana señal; un cariño que en nosotros haz forjado; así es…

Lloramos, gritamos, renegamos y requintamos, siempre maltratando con nuestra viboresca lengua lo que de reojo nos duele haber dicho porque la palabra es más fuerte que un acto. En esos momentos nos detenemos y pensamos que lo hicimos mal y que hay que arreglar lo hecho, sacar de la valija los recuerdos contigo vividos, es ahí cuando el corazón golpea tan fuerte que la lágrima comienza a recorrer por nuestros rostros y en nuestra mente comienza la larga enormidad de imágenes de nuestro pasado…


Y luego de recordar todos esos momentos gratos contigo vivimos; damos revista a como solucionar esas fechorías que te hicimos, las cosas que dijimos y contamos. Ahora solo nos sirve recordar a nuestro amigo Oscar Wilde diciendo: “No tiene el mundo flor en la tierra alguna, ni el mar en ninguna bahía perla tal, como un niño en el regazo de su madre”

En ese momento nos toca nuevamente el corazón, golpeo nuevamente, un golpe duro y directo que ya nos inicia a hacer el dibujo mas lindo que nos recuerde, a pintar las tazas con puntos de colores, cada uno por las alegrías que pasamos juntos. Haciendo ese barquito de papel donde el Almirante eres tu; y nosotros tus marineros que seguimos tus ordenes de amor y dulzura que nos das.

El corazón de la madre es el único capital
del sentimiento que nunca quiebra, y con el
cual se puede contar siempre y en todo tiempo
con toda seguridad. ---Montegazza---

Repasamos las paginas amarillas del primer libro que coloreamos y ahí esta siempre sujetada de nuestra mano la tuya que nos guió por la franja correcta, que nos enseño a tomar las decisiones acertadas pero que a veces nuestro espíritu joven y alocado nos impide a escuchar cada uno de esos consejos y relatos que nos diste.

Y así podremos recordar cada paso contigo, relacionando cada objeto que hay a nuestro alrededor pues cada unos de ellos tiene una historia de amor, una historia donde tu pusiste la tinta y nosotros la pluma, cada uno la escribió a su manera, cada una la puso con sus comas y tildes, cada una hizo que sus hazañas fueran mejor escritas, al final todos sabemos que no importa la pluma que escriba, porque lo que se escribe es de la mejor tinta que tenemos.

Y no necesitamos fechas especiales para decírtelo que te amamos y que te queremos; mucho mas de lo que nuestros corazones puedan darte. Cada latido lleva una marca; la tuya es la mas fuerte.

lunes, 25 de agosto de 2008

Escucha (pregunta sin responder)




“Escucha, calla un momento y escucha…

Lo oyes, estas oyendo lo que yo oigo a pesar de la distancia que nos separa en este momento.

Aun no lo puedes oír verdad. Solo detente un momento, deja que el tiempo corra. Tu solo cierra los ojos; ponte a escuchar…

Lo sientes ahora, dime que lo sientes; que lindo es verdad, cuando lo oí sentí que era una magnifica sinfonía. Se que quizás no puedas entenderlo como lo cuento pero dime si no es algo fascinante. Ya se que no es momento de decirlo pero yo quiero volver a sentirlo cuando este a tu lado.
Tu silencio me lo dice todo. Espero que ese corazón siga latiendo de la misma manera que lo siento yo, pues no me dirás nada ahora pero lo oigo y sigue latiendo a ese ritmo que me puso el ser mas frenético y locuaz, sabes que eso significo para mi mucho. Puedes contestar ahora”

Tuuu tuuu, tuuu tuuuu tuuuu tuuu… Del otro lado ella escucho como colgaba el teléfono sin ninguna palabra que le dijera que él lo había escuchado. Al parecer todo no había salido como ella lo quería. Se sentía absolutamente desecha, no había cometido ningún error, solo preguntar lo que a veces se debe callar.
Ese día era especial para ella, cumplía un calendario más en su almanaque de años. Para ella el reloj nunca se detuvo, siempre avanzo busco armar su destino, tener en claro lo que quería, a quien amaba y como serian las cosas en su mente-corazón
Apostado en su sillón, con la mirada puesta en el techo, pensaba mucho lo que había pasado y se decía a el mismo: “Creí que eras distinta, creí que eras sincera y te entregué mi vida sin ninguna condición; pero veo que di mucho para ti, pero todo fue un sueño de mi alma enamorada, no creo que hallas jugado con mi amor pero a veces necesito de ti en silencio, pues eso me hace muy feliz, nunca te lo dije pero esa es otra de las cosas que de ti me gusta”.
“Se que mis palabras y actos te hieren, pero a veces mi cara estupida y nauseabunda solo quieren recibir de ti una sola mirada, con el abrazo que haces que mi corazón lata al ritmo del tuyo. Y ahora que mi corazón llora le estoy pidiendo que se calle, porque no puedo aguantar este dolor que lleva. Cada gota derramada por ti se que lo vale”.
Se paro, miro por la ventana la caótica ciudad totalmente tugurizada de autos y de amores. Esta noche cuantos pasaran por lo mismo que yo, cuantos tendrán la fortuna de lograr que sus líos sean meros tramites. Tomo su chaqueta, sus llaves y salio en rumbo a ella. Donde buscarla. El sabía donde estaría ella. La conocía.
Ella sentada en la banca de un mar de árboles, que en la ciudad parecía un oasis verde. En sus manos el libro que le había regalado. El Amor Es Una Mentira Pero Funciona. Lo ojeaba pero no dejaba de pensar en él. ¿Será cierto el título de este libro? Lo cierto es que en este instante necesito de él. Quiero beber de sus labios.
Tenia frió el violento viento azotaba contra su leve cuerpo. A su lado un trío de boleristas tocaban los lirios más duros que había oído. De todas las veces que iba a ese lugar siempre los encontraba en el mismo sitio.
En ese momento que los miraba como acariciaban sus guitarras, y poetizaban sus cantos, ella lo vio llegar a los lejos. El, la conocía; sabia que estaría sentada a 21 pasos de la acera en la banca pegada a los árboles, con los boleritas a su lado.
La miro, no dijo nada. La tomo de la mano diciendo si lo oigo, lo oigo muy claro; los músicos dejaron te tocar, solo en viento los acompañaba, y el empezó oír la misma tonada de su corazón dentro de ella. El momento regocijo el ambiente y comenzaron a caer las hojas del otoño, un músico dio un paso al frente, apuño su guitarra, levanto la cabeza, saliendo de su boca una tonada tan lírica que decía:


No me preguntes qué me pasa
Tal vez yo mismo no lo sé
Préstame unas horas de tu vida
Si esta noche está perdida
encontrémonos los dos.
No me preguntes ni mi nombre
Quiero olvidarme hasta quién soy
Piensa que tan sólo soy un hombre
Y si lloro, no te asombres
No es por falta de valor
No sé quién eres tú y no interesa
Sólo sé que mi tristeza
Necesita tu calor
Y al esconder mi cara
En tu cabello
Pensaré que sólo es bello
Este instante del amor
Pero no, no me preguntes nada
Hazlo si quieres, por favor
Bebamos en la copa de la aurora
Y esta noche pecadora
Emborráchame de amor
No sé quién eres tú y no interesa
Sólo sé que mi tristeza
Necesita tu calor
Y al esconder mi cara
En tu cabello
Pensaré que sólo es bello
Este instante del amor
Pero no, no me preguntes nada
Hazlo si quieres, por favor
Bebamos en la copa de la aurora
Y esta noche pecadora

Haz lo que tú quieras
Pero emborráchame de amor
Emborráchame de amor.

El la levanto, la cogió de la cintura y comenzó a menear su cuerpo al ritmo de la música, mientras las hojas iban cayendo. El bolerazo dejo de sonar y el se la puso a cantar al oído, ella solo se dejaba llevar. Al fondo miraba un letrero que decía NO ARRUINES LO MEJOR QUE TIENES EN LA VIDA POR SENTIRTE INSEGURO. Ella se detuvo y le dio un beso. Lo miro y dijo:
“Yo creo que ya no te debo preguntar nada y en realidad prefiero que esta noche este perdida para mí. Creo que ya no andamos y si solo me buscas para hacer que tus tristezas sean mas ligeras, eso me gusta porque se que te ayudo pero donde quedan las mías. Yo también necesito tu calor. Y ahora, pienso que ya te di demasiadas horas de mi vida, pero no puedo olvidar que yo soy mujer, necesito calor, que ya no siento, yo hice lo mío, bebiendo de la copa pero cuando me darás tu de beber de la tuya”.
Se dio media vuelta, cogió el libro que estaba en la banca, comenzó andar, paso tras paso que dio se sintió mas aliviada, pero pensando en que quizás no encuentre a otra persona como el, no volvió a mirar atrás.
No vio como el dejo caer una lágrima por su mejilla, no le dio tiempo a reaccionar, no pudo. El también se dio medio vuelta, dando pasos opuestos a los de ella. Había entendido todo. No fueron necesarias más palabras. Sintió que el fue muy egoísta y el lió de esa noche no era para tanto. Todo tenia que acabar de una vez. Pero mal regalo para ella.
Ella no quería recordar lo que había dicho. Dejaba atrás algo que quería mucho pero era mejor porque amores como esos encontraba en la calle. Porque todos buscan a alguien que les apague las penas pero quien apaga las mías. El me apoyo pero su inseguridad me mato a mí. Y mi corazón llora mucho en silencio por su inseguridades.
La vereda se hizo mas larga de lo que era, cada paso de ellos hacia que la acera se hiciera más ancha. Nadie pensó en ese momento que una pregunta tan simple podría desencadenar en esto.

El Nuevo Che


El Articulo que acontinuación leeran; fue sacado de la revista Gatopardo; escrito por Carlos Martinez en Julio 2008 ... esperamos que le guste.

Por más de veinte años, Benicio Del Toro soñó con interpretar a Ernesto El Che Guevara. Y por fin lo logró: el actor puertorriqueño es el protagonista de Che, la nueva y ambiciosa cinta biográfica de Steven Soderbergh. Del Toro se roba la escena, con una impresionante actuación que ya lo consagró en Cannes.

Mayo de 2008. Cannes, Francia. El glamuroso festival de cine de la Costa Azul ha hecho hoy una excepción a la regla: adelantar la hora del estreno de gala que llenará el acceso de fotógrafos y de fanáticos en busca de autógrafos. Sólo algunos elegidos pueden permitirse el lujo de imponer condiciones en una de las mecas del cine. Es el caso del siempre fiel a sí mismo Steven Soderbergh, uno de los pocos directores en el mundo que puede saltar de una gran producción de Hollywood (la saga de Ocean’s) a una de autor (Traffic), sin resbalar en el intento. La expectación por conocer la historia de una imagen icónica titulada Che no podía ser mayor. Hasta el último instante no se supo si iba a participar en la competición. La alfombra roja empieza a recibir a los invitados. Una larga fila de coches oficiales impolutos espera su turno. Finalmente aparece el equipo de la película y el más esperado: Benicio Del Toro. De traje azul petróleo, con el pelo teñido de negro caoba y los casi 190 centímetros que recorren su cuerpo, saluda y de vez en cuando guiña el ojo. En los anchos hombros de este actor puertorriqueño ha resucitado Ernesto Guevara.

Han tenido que pasar casi dos lustros para que este largo proyecto llegara a su fin y se exhibiera en una gran pantalla. Una historia de acción, de acción guerrillera que empieza en la Sierra Maestra de la Cuba de Batista y acaba en La Higuera boliviana de Barrientos. Todavía en Cannes y tras ganar el premio de interpretación, Benicio Del Toro les cuenta a los periodistas cómo se cruzó con su alter ego: “Yo no conocía mucho al personaje. Crecí hasta los 13 años en Puerto Rico, que es lo mismo que crecer en Estados Unidos, y allí el Che era un tipo satanizado, malo. La primera vez que escuché su nombre fue al oír una canción de los Rolling Stones, “Indian Girl” del álbum Emotional Rescue. La segunda vez que tuve cotacto con él fue en 1987, cuando estaba rodando una de mis primeras películas, una de James Bond que filmamos en México DF. Entré en una librería y descubrí un libro sobre él que me llamó la atención por su maravillosa sonrisa. Pensé que había algo malo en aquella librería, estaba llena de fotografías suyas. Pero luego me compré el libro y lo leí, y más tarde viajé a Cuba y conocí a gente que lo quería. Fue entonces cuando empecé a preguntarme de verdad por aquel hombre”.

Años más tarde, Del Toro y la productora Laura Bickford compartieron su apasionado interés por la figura de Ernesto Guevara y negociaron la posibilidad de adaptar al cine la mejor biografía que existe del Che, la escrita por Jon Lee Anderson. “El libro era muy grueso y la historia muy larga… tardamos mucho tiempo, fue un proceso muy largo; pero empezó a caminar la película cuando Steven tomó las riendas”, explica Del Toro. Fue durante el rodaje de Traffic, producida por Bickford y con la que Benicio consiguió un Oscar, cuando le propusieron a Soderbergh dirigir el proyecto.

El cineasta tuvo que ver la imagen del revolucionario en la nalga de una mujer en Nueva York para pronunciar el “sí quiero”. “Estoy seguro de que aquella mujer no sabía quién era ese tipo que llevaba tatuado. Y ésa era mi idea: darle una historia a la foto de la camiseta”. Es decir, la fascinación por el guerrillero desde la mirada de un supuesto “agnóstico”. Soderbergh se define así y añade que su filme sólo tiene sentido si se contemplan sus casi cinco horas de metraje, proyectados con una pausa de media hora en Cannes, pero partidos en dos para su estreno comercial. La proyección del filme en este festival no incluyó créditos y Soderbergh explicó que fue intencional, que no se debía a un problema de falta de tiempo, y que lo ideal era que el estreno fuera así y regalando un programa de mano a los espectadores. “A pesar de lo mucho que filmamos, quedan por rodar todavía una o dos películas sobre esta vida tan cinematográfica”, añade.

La primera parte, 137 minutos, sitúa la acción en Cuba. Es noviembre de 1956. Un entonces joven y apuesto abogado, Fidel Castro, navega de México a La Habana con ochenta rebeldes, entre ellos, el médico argentino Ernesto Guevara. Juntos derrocarán la dictadura corrupta del general Fulgencio Batista. La victoria de la Revolución cubana hará del doctor, El Comandante, un héroe revolucionario.

La segunda parte, más corta, cuenta la misteriosa desaparición del Che y su reaparición de incógnito en Bolivia donde reclutará seguidores con la firme intención de expandir por Latinoamérica la Revolución cubana. Sin embargo, los propósitos de El Comandante se verán alterados: llegará la derrota junto a sus compañeros y su trágica muerte en el poblado de La Higuera, donde todavía hoy —ya levantado el veto—, lo veneran como santo.

El parecido entre Ernesto Guevara y Benicio Del Toro es más que sorprendente; tanto que hasta la verdadera imagen del Che queda alterada en la memoria y borra del mapa los otros intentos del cine por llevar la vida del revolucionario a la pantalla (de Gael García Bernal a Eduardo Noriega). El acercamiento a este ser humano contestatario le ha costado siete años de investigación. Del Toro defiende la vigencia del Che, “su potencia simbólica” y cuando le toca calificar a la figura histórica lo resume de forma lacónica: “le debo mi respeto”. El mismo respeto con el que se toma su profesión, tal como lo aprendió de su padre, don Gustavo, más conocido como el abogado de los pobres, según el periodista Dominic Wills. Su madre, Piqui, también jurista, murió a los 33 años de hepatitis cuando Benicio apenas tenía nueve.

Semejante palo para tan corta edad lo preparó para la vida. Es riguroso, trabajador y tenaz, como su admirado Comandante.

Tiene claro lo que quiere y así lo ha demostrado con su impecable trayectoria, que se ha labrado desde abajo. Del Toro, el que se ganaba la escena desde atrás, el que desde su primer papel en la serie de Miami Vice, se ha convertido en uno de los actores más respetados por la crítica y el público. Y que en plena madurez, tiene 41 años, afronta con la misma ilusión y concentración el papel de su vida. “El proceso de interpretar al Che ha sido para mí muy diferente al de otras películas”, acepta el también productor. “En este caso, al tratarse de una persona real, lo hice por medio de la propia persona y de lo que escribió”, añade.

El trabajo de documentación del actor puertorriqueño se basó principalmente en empaparse de toda la documentación gráfica que existe. “No hay tanta como parece. De su vida cotidiana el material es poquísimo. El Centro de Estudios del Che Guevara de La Habana me dio acceso al material sobre él y ahí pude ver muchas de las imágenes que utilicé. Hay muchas fotos y por ahí trabajé el personaje, aunque también de su escritura pude sacar algunas ideas. Mi acercamiento es a un ser humano no a un icono y por eso he intentado reunir la mayor información posible: libros, fotos, entrevistas con personas que lo conocieron”.

Pero también hay que añadir los múltiples viajes que hicieron el actor y Bickford a Cuba, Bolivia, París, Miami. “A cualquier lugar donde hubiera una persona que quisiera contarnos algo del lado que fuera. Una de las cosas más increíbles de hacer una película sobre la Revolución cubana, es que mucha de la gente que luchó entonces, sigue viva”, constata la productora.

El rodaje de esta película parece haber sido una excepción, comparado con cualquier otra producción cinematográfica.

Como la vida de Ernesto Guevara, en relación con la del resto de los mortales. ¡Hasta la victoria, siempre! El grito revolucionario que levantó más de un ánimo en las tensas horas de batalla, ha servido para sacar lo mejor del equipo que trabajó en el filme. Y a la cabeza sin duda, Benicio, convertido en Che. Antes y después del sonido de la claqueta. “Benicio dejaba de ser Benicio. Nos convertíamos en un todo. Se jugaba mucho, se improvisaba, se creaba. Nos aconsejaba, nos marcaba. Era el motor de la película”, recuerda Ezequiel Díaz, actor argentino que interpreta al Loro, uno de los guerrilleros que sobrevivió al ataque en Bolivia. “La experiencia ha sido para todos increíble. Se creó una hermandad y un compromiso que de alguna manera perdura tras el rodaje.

Estábamos todos a favor de la causa. Sentíamos que estábamos dejando un legado”, añade.

El director de Sexo, mentiras y video rodó en México y en España la historia que ocurre en Cuba, Bolivia y fugazmente en Nueva York. La ciudad mexicana de Campeche se disfrazó de Santa Clara (Cuba). El embargo de la isla no permite la entrada a los gringos, y menos aún si en este caso recuperan para medio mundo el corazón de su historia. Soderbergh llegó al rodaje en España, última parada del inmenso proyecto, sin saber una palabra de castellano y dispuesto a convertir el paisaje ibérico en el altiplano boliviano. Según cuentan fuentes del equipo español, el primer día de rodaje el director se reunió con todo el equipo técnico y artístico y, en perfecto español, explicó qué era para el Che y cuál era la película que pretendía rodar. El estadounidense se había aprendido de memoria, palabra por palabra, el par de folios en el que explicaba su filme. Dejó boquiabierto al equipo y se puso manos a la obra. Eso sí, no volvió a abrir la boca: el rodaje fue rápido y apenas dirigía a los actores.

Cuarenta años después de su muerte, existen muchas razones para que el Che siga siendo un potente símbolo. No en vano la fotografía que le tomó Korda es la más reproducida de la historia. “Él representa claramente una imagen de joven rebeldía y de idealismo y creo que ambas cosas son eternas. No importa si políticamente eres de derechas o de izquierdas. Sus valores son universales. Otra cosa es cómo implantarlos”, afirma Bickford. De hecho, es la última parte de la vida del Che, en la que decide dejar de nuevo a su esposa e hijos y ser fiel a sus principios hasta las últimas consecuencias en Bolivia, la historia que en origen quisieron contar. “Era la parte más desconocida de su vida. Queríamos explorarla y contarla con detalle, pero no se iba a entender si no la contextualizábamos, si no contábamos lo que había pasado antes”, recuerda con su dulce voz la productora. Pero existía además otro inconveniente que chocaba de frente con el propósito de rigor que todos los implicados le querían dar al proyecto. “Condensar en una sola película tanta información significaba empezar a distorsionarla. Así que Soderbergh propuso hacer dos”, apunta Peter Buchman, el guionista. Y los panes y los peces se multiplicaron.

“Con el presupuesto de una película conseguimos hacer dos. Y eso nunca hubiera sido posible sin alguien tan tenaz y rápido como Steven”, añade la productora.

El riesgo asumido fue una necesidad. El interés inicial de los grandes estudios se esfumó cuando la película dejó de ser una y hablada en inglés para convertirse en dos largometrajes rodados en español. “Vimos que era imposible ser fieles a la historia, a lo ocurrido y no contarlo en español. Ahora hasta me da vergüenza recordar que en un momento pensamos hacerlo en inglés”, confiesa Bickford. El desinterés de Hollywood se compensó con la participación de varias productoras europeas y la cadena de televisión Telecinco que completaron los casi setenta millones de dólares de presupuesto. Para Soderbergh su película habla del Che, pero también habla de lo que era estar cerca de aquel hombre y para lograr esa sensación el cineasta sólo veía posible un filme rodado en español, pese a la barrera comercial que eso significaría. “Era un problema de credibilidad. Yo sólo espero que lleguemos a un momento que si uno rueda una película sobre una cultura esa película respete su idioma. Me gustaría pensar que cierto tipo de imperialismo cultural ha llegado a su fin. Dicen que en Estados Unidos no nos gustan los subtítulos pero lo que de verdad no gustan son los doblajes”.

“Para mí no ha sido sencillo rodar en español —dice Del Toro sobre su lengua materna—. Yo hablo puertorriqueño, y además dejé el país a los 13. No fue nada fácil. El Che hablaba como un intelectual, tenía un español muy rico, así que hice un esfuerzo muy grande por hablar de una manera natural con su acento”. El guirigay de acentos latinoamericanos fue una constante durante los meses de trabajo. Entre cinco y diez profesores de dicción trabajaban con el reparto. Entre ellos, el sobrino del Che Guevara, que consiguió que Benicio adoptara con precisión el acento argentino-cubano lavado del guerrillero.

Si bien el guión de la película se inspiró finalmente en los diarios que escribió el Che, el cronista Jon Lee Anderson y su biografía fueron consultados permanentemente. “Cuando Steven decidió asumir el proyecto, me llamaron y me propusieron que fuera su asesor. Fue a principios de 2006 cuando filmaron las escenas del Che en la ONU (1964). Desde entonces he estado en contacto con mucha más frecuencia, respondiendo a preguntas casi siempre de orden histórico del director o del guionista. Leí y compartí con ellos mi opinión y criterio sobre los guiones, y también atendí sus preguntas durante el rodaje. En todo este tiempo siempre he notado la pasión del director por producir algo que fuera lo más apegado a la verdad. Aunque se basaran en los diarios del Che, siempre sentí que era su película”.

De la vida privada de Ernesto Guevara apenas vemos dos referencias y las críticas al personaje se limitan a una movilización en Nueva York en la que los manifestantes le gritan “asesino”. Che, dice Soderbergh, no pretende complacer a nadie y menos a los “insaciables” anticastristas.

Benicio Del Toro no luce igual con la barba del Che. Sus ojos claros, de un verde–azul intenso, son marrones en uno de los planos finales del filme. Al actor le favorecen el puro y el aire desaliñado de guerrillero. El Che se sostiene por completo en sus anchos hombros: desde las primeras dos horas, frondosas y visualmente más espectaculares que las dos siguientes, más duras y secas. Si en Cuba vemos una guerrilla joven y fuerte, con unos “barbudos” morenos y guapos, dispuestos a comerse el mundo, en Bolivia nos encontramos con un grupo menguado, abatido y descreído. La tragedia asoma en la interpretación del actor puertorriqueño, alma y cuerpo de un filme construido enteramente a su medida. Benicio Del Toro es la película.

domingo, 17 de agosto de 2008

Seis veces 21


Hace unos años atras, tuvimos la osadia de armar un blog, el resultado fue escribir solamente una nota eso fue aproximadamente el año 2001. Del nombre de ese blog no tenemos recuerdo alguno pero si de las ganas de tuvimos al armarlo, todas las semanas antes de levantar el blog conversambamos de lo que ibamos a escribir od e la forma que deseamos que sea. La primera nota de la cual si recordamos, fue sobre Venecia; no se cual era nuestra obseción sobre Venecia en esa epoca. Pero la nota fue buena, hasta le hicimos un arte novedoso a la nota... todo bien hasta ese momento despues nos pusimos a "cranear" la segunda nota, pero creo que pensamos tanto en como hacerla mejor a la primera, que nos cansamos sin intentarlo, suena horrible eso pero asi fue... pensabamos en que otra cosa poder escribir, que novedad podiamos poner en la red. Pero eso fue el pasado ahora volvemos con la mismas ganas, pero esta vez ya somos menos o mejor dicho la mitad de ese clan. Seis veces 21 es una metafora, es algo que se ira descifrando con el correr del tiempo. Esta vez prometemos que seran mas de una nota, eso si. Adelante... Seis veces 21 ...