
“Escucha, calla un momento y escucha…
…
Lo oyes, estas oyendo lo que yo oigo a pesar de la distancia que nos separa en este momento.
…
Aun no lo puedes oír verdad. Solo detente un momento, deja que el tiempo corra. Tu solo cierra los ojos; ponte a escuchar…
…
Lo sientes ahora, dime que lo sientes; que lindo es verdad, cuando lo oí sentí que era una magnifica sinfonía. Se que quizás no puedas entenderlo como lo cuento pero dime si no es algo fascinante. Ya se que no es momento de decirlo pero yo quiero volver a sentirlo cuando este a tu lado.
Tu silencio me lo dice todo. Espero que ese corazón siga latiendo de la misma manera que lo siento yo, pues no me dirás nada ahora pero lo oigo y sigue latiendo a ese ritmo que me puso el ser mas frenético y locuaz, sabes que eso significo para mi mucho. Puedes contestar ahora”
…
Tuuu tuuu, tuuu tuuuu tuuuu tuuu… Del otro lado ella escucho como colgaba el teléfono sin ninguna palabra que le dijera que él lo había escuchado. Al parecer todo no había salido como ella lo quería. Se sentía absolutamente desecha, no había cometido ningún error, solo preguntar lo que a veces se debe callar.
Ese día era especial para ella, cumplía un calendario más en su almanaque de años. Para ella el reloj nunca se detuvo, siempre avanzo busco armar su destino, tener en claro lo que quería, a quien amaba y como serian las cosas en su mente-corazón
Apostado en su sillón, con la mirada puesta en el techo, pensaba mucho lo que había pasado y se decía a el mismo: “Creí que eras distinta, creí que eras sincera y te entregué mi vida sin ninguna condición; pero veo que di mucho para ti, pero todo fue un sueño de mi alma enamorada, no creo que hallas jugado con mi amor pero a veces necesito de ti en silencio, pues eso me hace muy feliz, nunca te lo dije pero esa es otra de las cosas que de ti me gusta”.
“Se que mis palabras y actos te hieren, pero a veces mi cara estupida y nauseabunda solo quieren recibir de ti una sola mirada, con el abrazo que haces que mi corazón lata al ritmo del tuyo. Y ahora que mi corazón llora le estoy pidiendo que se calle, porque no puedo aguantar este dolor que lleva. Cada gota derramada por ti se que lo vale”.
Se paro, miro por la ventana la caótica ciudad totalmente tugurizada de autos y de amores. Esta noche cuantos pasaran por lo mismo que yo, cuantos tendrán la fortuna de lograr que sus líos sean meros tramites. Tomo su chaqueta, sus llaves y salio en rumbo a ella. Donde buscarla. El sabía donde estaría ella. La conocía.
Ella sentada en la banca de un mar de árboles, que en la ciudad parecía un oasis verde. En sus manos el libro que le había regalado. El Amor Es Una Mentira Pero Funciona. Lo ojeaba pero no dejaba de pensar en él. ¿Será cierto el título de este libro? Lo cierto es que en este instante necesito de él. Quiero beber de sus labios.
Tenia frió el violento viento azotaba contra su leve cuerpo. A su lado un trío de boleristas tocaban los lirios más duros que había oído. De todas las veces que iba a ese lugar siempre los encontraba en el mismo sitio.
En ese momento que los miraba como acariciaban sus guitarras, y poetizaban sus cantos, ella lo vio llegar a los lejos. El, la conocía; sabia que estaría sentada a 21 pasos de la acera en la banca pegada a los árboles, con los boleritas a su lado.
La miro, no dijo nada. La tomo de la mano diciendo si lo oigo, lo oigo muy claro; los músicos dejaron te tocar, solo en viento los acompañaba, y el empezó oír la misma tonada de su corazón dentro de ella. El momento regocijo el ambiente y comenzaron a caer las hojas del otoño, un músico dio un paso al frente, apuño su guitarra, levanto la cabeza, saliendo de su boca una tonada tan lírica que decía:
No me preguntes qué me pasa
Tal vez yo mismo no lo sé
Préstame unas horas de tu vida
Si esta noche está perdida
encontrémonos los dos.
No me preguntes ni mi nombre
Quiero olvidarme hasta quién soy
Piensa que tan sólo soy un hombre
Y si lloro, no te asombres
No es por falta de valor
No sé quién eres tú y no interesa
Sólo sé que mi tristeza
Necesita tu calor
Y al esconder mi cara
En tu cabello
Pensaré que sólo es bello
Este instante del amor
Pero no, no me preguntes nada
Hazlo si quieres, por favor
Bebamos en la copa de la aurora
Y esta noche pecadora
Emborráchame de amor
No sé quién eres tú y no interesa
Sólo sé que mi tristeza
Necesita tu calor
Y al esconder mi cara
En tu cabello
Pensaré que sólo es bello
Este instante del amor
Pero no, no me preguntes nada
Hazlo si quieres, por favor
Bebamos en la copa de la aurora
Y esta noche pecadora
Haz lo que tú quieras
Pero emborráchame de amor
Emborráchame de amor.
El la levanto, la cogió de la cintura y comenzó a menear su cuerpo al ritmo de la música, mientras las hojas iban cayendo. El bolerazo dejo de sonar y el se la puso a cantar al oído, ella solo se dejaba llevar. Al fondo miraba un letrero que decía NO ARRUINES LO MEJOR QUE TIENES EN LA VIDA POR SENTIRTE INSEGURO. Ella se detuvo y le dio un beso. Lo miro y dijo:
“Yo creo que ya no te debo preguntar nada y en realidad prefiero que esta noche este perdida para mí. Creo que ya no andamos y si solo me buscas para hacer que tus tristezas sean mas ligeras, eso me gusta porque se que te ayudo pero donde quedan las mías. Yo también necesito tu calor. Y ahora, pienso que ya te di demasiadas horas de mi vida, pero no puedo olvidar que yo soy mujer, necesito calor, que ya no siento, yo hice lo mío, bebiendo de la copa pero cuando me darás tu de beber de la tuya”.
Se dio media vuelta, cogió el libro que estaba en la banca, comenzó andar, paso tras paso que dio se sintió mas aliviada, pero pensando en que quizás no encuentre a otra persona como el, no volvió a mirar atrás.
No vio como el dejo caer una lágrima por su mejilla, no le dio tiempo a reaccionar, no pudo. El también se dio medio vuelta, dando pasos opuestos a los de ella. Había entendido todo. No fueron necesarias más palabras. Sintió que el fue muy egoísta y el lió de esa noche no era para tanto. Todo tenia que acabar de una vez. Pero mal regalo para ella.
Ella no quería recordar lo que había dicho. Dejaba atrás algo que quería mucho pero era mejor porque amores como esos encontraba en la calle. Porque todos buscan a alguien que les apague las penas pero quien apaga las mías. El me apoyo pero su inseguridad me mato a mí. Y mi corazón llora mucho en silencio por su inseguridades.
La vereda se hizo mas larga de lo que era, cada paso de ellos hacia que la acera se hiciera más ancha. Nadie pensó en ese momento que una pregunta tan simple podría desencadenar en esto.

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