domingo, 31 de agosto de 2008

...A veces... (historia de madres)


A veces, no encontramos las palabras necesarias para expresar lo que sentimos. La intensidad de una emoción puede dejarnos vacíos a la hora de contar lo que deseamos expresar. No importa cuan precisa haya sido antes nuestra facilidad de palabra, en los momentos en que necesitamos para usarla de la mejor manera se nos traba la lengua y solo resumimos el sentimiento de cariño con decir: Te Quiero.

Quizás muchas veces no demostramos de lo que queremos darte y nuestra inefable forma de ser destruye, con una vana señal; un cariño que en nosotros haz forjado; así es…

Lloramos, gritamos, renegamos y requintamos, siempre maltratando con nuestra viboresca lengua lo que de reojo nos duele haber dicho porque la palabra es más fuerte que un acto. En esos momentos nos detenemos y pensamos que lo hicimos mal y que hay que arreglar lo hecho, sacar de la valija los recuerdos contigo vividos, es ahí cuando el corazón golpea tan fuerte que la lágrima comienza a recorrer por nuestros rostros y en nuestra mente comienza la larga enormidad de imágenes de nuestro pasado…


Y luego de recordar todos esos momentos gratos contigo vivimos; damos revista a como solucionar esas fechorías que te hicimos, las cosas que dijimos y contamos. Ahora solo nos sirve recordar a nuestro amigo Oscar Wilde diciendo: “No tiene el mundo flor en la tierra alguna, ni el mar en ninguna bahía perla tal, como un niño en el regazo de su madre”

En ese momento nos toca nuevamente el corazón, golpeo nuevamente, un golpe duro y directo que ya nos inicia a hacer el dibujo mas lindo que nos recuerde, a pintar las tazas con puntos de colores, cada uno por las alegrías que pasamos juntos. Haciendo ese barquito de papel donde el Almirante eres tu; y nosotros tus marineros que seguimos tus ordenes de amor y dulzura que nos das.

El corazón de la madre es el único capital
del sentimiento que nunca quiebra, y con el
cual se puede contar siempre y en todo tiempo
con toda seguridad. ---Montegazza---

Repasamos las paginas amarillas del primer libro que coloreamos y ahí esta siempre sujetada de nuestra mano la tuya que nos guió por la franja correcta, que nos enseño a tomar las decisiones acertadas pero que a veces nuestro espíritu joven y alocado nos impide a escuchar cada uno de esos consejos y relatos que nos diste.

Y así podremos recordar cada paso contigo, relacionando cada objeto que hay a nuestro alrededor pues cada unos de ellos tiene una historia de amor, una historia donde tu pusiste la tinta y nosotros la pluma, cada uno la escribió a su manera, cada una la puso con sus comas y tildes, cada una hizo que sus hazañas fueran mejor escritas, al final todos sabemos que no importa la pluma que escriba, porque lo que se escribe es de la mejor tinta que tenemos.

Y no necesitamos fechas especiales para decírtelo que te amamos y que te queremos; mucho mas de lo que nuestros corazones puedan darte. Cada latido lleva una marca; la tuya es la mas fuerte.

lunes, 25 de agosto de 2008

Escucha (pregunta sin responder)




“Escucha, calla un momento y escucha…

Lo oyes, estas oyendo lo que yo oigo a pesar de la distancia que nos separa en este momento.

Aun no lo puedes oír verdad. Solo detente un momento, deja que el tiempo corra. Tu solo cierra los ojos; ponte a escuchar…

Lo sientes ahora, dime que lo sientes; que lindo es verdad, cuando lo oí sentí que era una magnifica sinfonía. Se que quizás no puedas entenderlo como lo cuento pero dime si no es algo fascinante. Ya se que no es momento de decirlo pero yo quiero volver a sentirlo cuando este a tu lado.
Tu silencio me lo dice todo. Espero que ese corazón siga latiendo de la misma manera que lo siento yo, pues no me dirás nada ahora pero lo oigo y sigue latiendo a ese ritmo que me puso el ser mas frenético y locuaz, sabes que eso significo para mi mucho. Puedes contestar ahora”

Tuuu tuuu, tuuu tuuuu tuuuu tuuu… Del otro lado ella escucho como colgaba el teléfono sin ninguna palabra que le dijera que él lo había escuchado. Al parecer todo no había salido como ella lo quería. Se sentía absolutamente desecha, no había cometido ningún error, solo preguntar lo que a veces se debe callar.
Ese día era especial para ella, cumplía un calendario más en su almanaque de años. Para ella el reloj nunca se detuvo, siempre avanzo busco armar su destino, tener en claro lo que quería, a quien amaba y como serian las cosas en su mente-corazón
Apostado en su sillón, con la mirada puesta en el techo, pensaba mucho lo que había pasado y se decía a el mismo: “Creí que eras distinta, creí que eras sincera y te entregué mi vida sin ninguna condición; pero veo que di mucho para ti, pero todo fue un sueño de mi alma enamorada, no creo que hallas jugado con mi amor pero a veces necesito de ti en silencio, pues eso me hace muy feliz, nunca te lo dije pero esa es otra de las cosas que de ti me gusta”.
“Se que mis palabras y actos te hieren, pero a veces mi cara estupida y nauseabunda solo quieren recibir de ti una sola mirada, con el abrazo que haces que mi corazón lata al ritmo del tuyo. Y ahora que mi corazón llora le estoy pidiendo que se calle, porque no puedo aguantar este dolor que lleva. Cada gota derramada por ti se que lo vale”.
Se paro, miro por la ventana la caótica ciudad totalmente tugurizada de autos y de amores. Esta noche cuantos pasaran por lo mismo que yo, cuantos tendrán la fortuna de lograr que sus líos sean meros tramites. Tomo su chaqueta, sus llaves y salio en rumbo a ella. Donde buscarla. El sabía donde estaría ella. La conocía.
Ella sentada en la banca de un mar de árboles, que en la ciudad parecía un oasis verde. En sus manos el libro que le había regalado. El Amor Es Una Mentira Pero Funciona. Lo ojeaba pero no dejaba de pensar en él. ¿Será cierto el título de este libro? Lo cierto es que en este instante necesito de él. Quiero beber de sus labios.
Tenia frió el violento viento azotaba contra su leve cuerpo. A su lado un trío de boleristas tocaban los lirios más duros que había oído. De todas las veces que iba a ese lugar siempre los encontraba en el mismo sitio.
En ese momento que los miraba como acariciaban sus guitarras, y poetizaban sus cantos, ella lo vio llegar a los lejos. El, la conocía; sabia que estaría sentada a 21 pasos de la acera en la banca pegada a los árboles, con los boleritas a su lado.
La miro, no dijo nada. La tomo de la mano diciendo si lo oigo, lo oigo muy claro; los músicos dejaron te tocar, solo en viento los acompañaba, y el empezó oír la misma tonada de su corazón dentro de ella. El momento regocijo el ambiente y comenzaron a caer las hojas del otoño, un músico dio un paso al frente, apuño su guitarra, levanto la cabeza, saliendo de su boca una tonada tan lírica que decía:


No me preguntes qué me pasa
Tal vez yo mismo no lo sé
Préstame unas horas de tu vida
Si esta noche está perdida
encontrémonos los dos.
No me preguntes ni mi nombre
Quiero olvidarme hasta quién soy
Piensa que tan sólo soy un hombre
Y si lloro, no te asombres
No es por falta de valor
No sé quién eres tú y no interesa
Sólo sé que mi tristeza
Necesita tu calor
Y al esconder mi cara
En tu cabello
Pensaré que sólo es bello
Este instante del amor
Pero no, no me preguntes nada
Hazlo si quieres, por favor
Bebamos en la copa de la aurora
Y esta noche pecadora
Emborráchame de amor
No sé quién eres tú y no interesa
Sólo sé que mi tristeza
Necesita tu calor
Y al esconder mi cara
En tu cabello
Pensaré que sólo es bello
Este instante del amor
Pero no, no me preguntes nada
Hazlo si quieres, por favor
Bebamos en la copa de la aurora
Y esta noche pecadora

Haz lo que tú quieras
Pero emborráchame de amor
Emborráchame de amor.

El la levanto, la cogió de la cintura y comenzó a menear su cuerpo al ritmo de la música, mientras las hojas iban cayendo. El bolerazo dejo de sonar y el se la puso a cantar al oído, ella solo se dejaba llevar. Al fondo miraba un letrero que decía NO ARRUINES LO MEJOR QUE TIENES EN LA VIDA POR SENTIRTE INSEGURO. Ella se detuvo y le dio un beso. Lo miro y dijo:
“Yo creo que ya no te debo preguntar nada y en realidad prefiero que esta noche este perdida para mí. Creo que ya no andamos y si solo me buscas para hacer que tus tristezas sean mas ligeras, eso me gusta porque se que te ayudo pero donde quedan las mías. Yo también necesito tu calor. Y ahora, pienso que ya te di demasiadas horas de mi vida, pero no puedo olvidar que yo soy mujer, necesito calor, que ya no siento, yo hice lo mío, bebiendo de la copa pero cuando me darás tu de beber de la tuya”.
Se dio media vuelta, cogió el libro que estaba en la banca, comenzó andar, paso tras paso que dio se sintió mas aliviada, pero pensando en que quizás no encuentre a otra persona como el, no volvió a mirar atrás.
No vio como el dejo caer una lágrima por su mejilla, no le dio tiempo a reaccionar, no pudo. El también se dio medio vuelta, dando pasos opuestos a los de ella. Había entendido todo. No fueron necesarias más palabras. Sintió que el fue muy egoísta y el lió de esa noche no era para tanto. Todo tenia que acabar de una vez. Pero mal regalo para ella.
Ella no quería recordar lo que había dicho. Dejaba atrás algo que quería mucho pero era mejor porque amores como esos encontraba en la calle. Porque todos buscan a alguien que les apague las penas pero quien apaga las mías. El me apoyo pero su inseguridad me mato a mí. Y mi corazón llora mucho en silencio por su inseguridades.
La vereda se hizo mas larga de lo que era, cada paso de ellos hacia que la acera se hiciera más ancha. Nadie pensó en ese momento que una pregunta tan simple podría desencadenar en esto.

El Nuevo Che


El Articulo que acontinuación leeran; fue sacado de la revista Gatopardo; escrito por Carlos Martinez en Julio 2008 ... esperamos que le guste.

Por más de veinte años, Benicio Del Toro soñó con interpretar a Ernesto El Che Guevara. Y por fin lo logró: el actor puertorriqueño es el protagonista de Che, la nueva y ambiciosa cinta biográfica de Steven Soderbergh. Del Toro se roba la escena, con una impresionante actuación que ya lo consagró en Cannes.

Mayo de 2008. Cannes, Francia. El glamuroso festival de cine de la Costa Azul ha hecho hoy una excepción a la regla: adelantar la hora del estreno de gala que llenará el acceso de fotógrafos y de fanáticos en busca de autógrafos. Sólo algunos elegidos pueden permitirse el lujo de imponer condiciones en una de las mecas del cine. Es el caso del siempre fiel a sí mismo Steven Soderbergh, uno de los pocos directores en el mundo que puede saltar de una gran producción de Hollywood (la saga de Ocean’s) a una de autor (Traffic), sin resbalar en el intento. La expectación por conocer la historia de una imagen icónica titulada Che no podía ser mayor. Hasta el último instante no se supo si iba a participar en la competición. La alfombra roja empieza a recibir a los invitados. Una larga fila de coches oficiales impolutos espera su turno. Finalmente aparece el equipo de la película y el más esperado: Benicio Del Toro. De traje azul petróleo, con el pelo teñido de negro caoba y los casi 190 centímetros que recorren su cuerpo, saluda y de vez en cuando guiña el ojo. En los anchos hombros de este actor puertorriqueño ha resucitado Ernesto Guevara.

Han tenido que pasar casi dos lustros para que este largo proyecto llegara a su fin y se exhibiera en una gran pantalla. Una historia de acción, de acción guerrillera que empieza en la Sierra Maestra de la Cuba de Batista y acaba en La Higuera boliviana de Barrientos. Todavía en Cannes y tras ganar el premio de interpretación, Benicio Del Toro les cuenta a los periodistas cómo se cruzó con su alter ego: “Yo no conocía mucho al personaje. Crecí hasta los 13 años en Puerto Rico, que es lo mismo que crecer en Estados Unidos, y allí el Che era un tipo satanizado, malo. La primera vez que escuché su nombre fue al oír una canción de los Rolling Stones, “Indian Girl” del álbum Emotional Rescue. La segunda vez que tuve cotacto con él fue en 1987, cuando estaba rodando una de mis primeras películas, una de James Bond que filmamos en México DF. Entré en una librería y descubrí un libro sobre él que me llamó la atención por su maravillosa sonrisa. Pensé que había algo malo en aquella librería, estaba llena de fotografías suyas. Pero luego me compré el libro y lo leí, y más tarde viajé a Cuba y conocí a gente que lo quería. Fue entonces cuando empecé a preguntarme de verdad por aquel hombre”.

Años más tarde, Del Toro y la productora Laura Bickford compartieron su apasionado interés por la figura de Ernesto Guevara y negociaron la posibilidad de adaptar al cine la mejor biografía que existe del Che, la escrita por Jon Lee Anderson. “El libro era muy grueso y la historia muy larga… tardamos mucho tiempo, fue un proceso muy largo; pero empezó a caminar la película cuando Steven tomó las riendas”, explica Del Toro. Fue durante el rodaje de Traffic, producida por Bickford y con la que Benicio consiguió un Oscar, cuando le propusieron a Soderbergh dirigir el proyecto.

El cineasta tuvo que ver la imagen del revolucionario en la nalga de una mujer en Nueva York para pronunciar el “sí quiero”. “Estoy seguro de que aquella mujer no sabía quién era ese tipo que llevaba tatuado. Y ésa era mi idea: darle una historia a la foto de la camiseta”. Es decir, la fascinación por el guerrillero desde la mirada de un supuesto “agnóstico”. Soderbergh se define así y añade que su filme sólo tiene sentido si se contemplan sus casi cinco horas de metraje, proyectados con una pausa de media hora en Cannes, pero partidos en dos para su estreno comercial. La proyección del filme en este festival no incluyó créditos y Soderbergh explicó que fue intencional, que no se debía a un problema de falta de tiempo, y que lo ideal era que el estreno fuera así y regalando un programa de mano a los espectadores. “A pesar de lo mucho que filmamos, quedan por rodar todavía una o dos películas sobre esta vida tan cinematográfica”, añade.

La primera parte, 137 minutos, sitúa la acción en Cuba. Es noviembre de 1956. Un entonces joven y apuesto abogado, Fidel Castro, navega de México a La Habana con ochenta rebeldes, entre ellos, el médico argentino Ernesto Guevara. Juntos derrocarán la dictadura corrupta del general Fulgencio Batista. La victoria de la Revolución cubana hará del doctor, El Comandante, un héroe revolucionario.

La segunda parte, más corta, cuenta la misteriosa desaparición del Che y su reaparición de incógnito en Bolivia donde reclutará seguidores con la firme intención de expandir por Latinoamérica la Revolución cubana. Sin embargo, los propósitos de El Comandante se verán alterados: llegará la derrota junto a sus compañeros y su trágica muerte en el poblado de La Higuera, donde todavía hoy —ya levantado el veto—, lo veneran como santo.

El parecido entre Ernesto Guevara y Benicio Del Toro es más que sorprendente; tanto que hasta la verdadera imagen del Che queda alterada en la memoria y borra del mapa los otros intentos del cine por llevar la vida del revolucionario a la pantalla (de Gael García Bernal a Eduardo Noriega). El acercamiento a este ser humano contestatario le ha costado siete años de investigación. Del Toro defiende la vigencia del Che, “su potencia simbólica” y cuando le toca calificar a la figura histórica lo resume de forma lacónica: “le debo mi respeto”. El mismo respeto con el que se toma su profesión, tal como lo aprendió de su padre, don Gustavo, más conocido como el abogado de los pobres, según el periodista Dominic Wills. Su madre, Piqui, también jurista, murió a los 33 años de hepatitis cuando Benicio apenas tenía nueve.

Semejante palo para tan corta edad lo preparó para la vida. Es riguroso, trabajador y tenaz, como su admirado Comandante.

Tiene claro lo que quiere y así lo ha demostrado con su impecable trayectoria, que se ha labrado desde abajo. Del Toro, el que se ganaba la escena desde atrás, el que desde su primer papel en la serie de Miami Vice, se ha convertido en uno de los actores más respetados por la crítica y el público. Y que en plena madurez, tiene 41 años, afronta con la misma ilusión y concentración el papel de su vida. “El proceso de interpretar al Che ha sido para mí muy diferente al de otras películas”, acepta el también productor. “En este caso, al tratarse de una persona real, lo hice por medio de la propia persona y de lo que escribió”, añade.

El trabajo de documentación del actor puertorriqueño se basó principalmente en empaparse de toda la documentación gráfica que existe. “No hay tanta como parece. De su vida cotidiana el material es poquísimo. El Centro de Estudios del Che Guevara de La Habana me dio acceso al material sobre él y ahí pude ver muchas de las imágenes que utilicé. Hay muchas fotos y por ahí trabajé el personaje, aunque también de su escritura pude sacar algunas ideas. Mi acercamiento es a un ser humano no a un icono y por eso he intentado reunir la mayor información posible: libros, fotos, entrevistas con personas que lo conocieron”.

Pero también hay que añadir los múltiples viajes que hicieron el actor y Bickford a Cuba, Bolivia, París, Miami. “A cualquier lugar donde hubiera una persona que quisiera contarnos algo del lado que fuera. Una de las cosas más increíbles de hacer una película sobre la Revolución cubana, es que mucha de la gente que luchó entonces, sigue viva”, constata la productora.

El rodaje de esta película parece haber sido una excepción, comparado con cualquier otra producción cinematográfica.

Como la vida de Ernesto Guevara, en relación con la del resto de los mortales. ¡Hasta la victoria, siempre! El grito revolucionario que levantó más de un ánimo en las tensas horas de batalla, ha servido para sacar lo mejor del equipo que trabajó en el filme. Y a la cabeza sin duda, Benicio, convertido en Che. Antes y después del sonido de la claqueta. “Benicio dejaba de ser Benicio. Nos convertíamos en un todo. Se jugaba mucho, se improvisaba, se creaba. Nos aconsejaba, nos marcaba. Era el motor de la película”, recuerda Ezequiel Díaz, actor argentino que interpreta al Loro, uno de los guerrilleros que sobrevivió al ataque en Bolivia. “La experiencia ha sido para todos increíble. Se creó una hermandad y un compromiso que de alguna manera perdura tras el rodaje.

Estábamos todos a favor de la causa. Sentíamos que estábamos dejando un legado”, añade.

El director de Sexo, mentiras y video rodó en México y en España la historia que ocurre en Cuba, Bolivia y fugazmente en Nueva York. La ciudad mexicana de Campeche se disfrazó de Santa Clara (Cuba). El embargo de la isla no permite la entrada a los gringos, y menos aún si en este caso recuperan para medio mundo el corazón de su historia. Soderbergh llegó al rodaje en España, última parada del inmenso proyecto, sin saber una palabra de castellano y dispuesto a convertir el paisaje ibérico en el altiplano boliviano. Según cuentan fuentes del equipo español, el primer día de rodaje el director se reunió con todo el equipo técnico y artístico y, en perfecto español, explicó qué era para el Che y cuál era la película que pretendía rodar. El estadounidense se había aprendido de memoria, palabra por palabra, el par de folios en el que explicaba su filme. Dejó boquiabierto al equipo y se puso manos a la obra. Eso sí, no volvió a abrir la boca: el rodaje fue rápido y apenas dirigía a los actores.

Cuarenta años después de su muerte, existen muchas razones para que el Che siga siendo un potente símbolo. No en vano la fotografía que le tomó Korda es la más reproducida de la historia. “Él representa claramente una imagen de joven rebeldía y de idealismo y creo que ambas cosas son eternas. No importa si políticamente eres de derechas o de izquierdas. Sus valores son universales. Otra cosa es cómo implantarlos”, afirma Bickford. De hecho, es la última parte de la vida del Che, en la que decide dejar de nuevo a su esposa e hijos y ser fiel a sus principios hasta las últimas consecuencias en Bolivia, la historia que en origen quisieron contar. “Era la parte más desconocida de su vida. Queríamos explorarla y contarla con detalle, pero no se iba a entender si no la contextualizábamos, si no contábamos lo que había pasado antes”, recuerda con su dulce voz la productora. Pero existía además otro inconveniente que chocaba de frente con el propósito de rigor que todos los implicados le querían dar al proyecto. “Condensar en una sola película tanta información significaba empezar a distorsionarla. Así que Soderbergh propuso hacer dos”, apunta Peter Buchman, el guionista. Y los panes y los peces se multiplicaron.

“Con el presupuesto de una película conseguimos hacer dos. Y eso nunca hubiera sido posible sin alguien tan tenaz y rápido como Steven”, añade la productora.

El riesgo asumido fue una necesidad. El interés inicial de los grandes estudios se esfumó cuando la película dejó de ser una y hablada en inglés para convertirse en dos largometrajes rodados en español. “Vimos que era imposible ser fieles a la historia, a lo ocurrido y no contarlo en español. Ahora hasta me da vergüenza recordar que en un momento pensamos hacerlo en inglés”, confiesa Bickford. El desinterés de Hollywood se compensó con la participación de varias productoras europeas y la cadena de televisión Telecinco que completaron los casi setenta millones de dólares de presupuesto. Para Soderbergh su película habla del Che, pero también habla de lo que era estar cerca de aquel hombre y para lograr esa sensación el cineasta sólo veía posible un filme rodado en español, pese a la barrera comercial que eso significaría. “Era un problema de credibilidad. Yo sólo espero que lleguemos a un momento que si uno rueda una película sobre una cultura esa película respete su idioma. Me gustaría pensar que cierto tipo de imperialismo cultural ha llegado a su fin. Dicen que en Estados Unidos no nos gustan los subtítulos pero lo que de verdad no gustan son los doblajes”.

“Para mí no ha sido sencillo rodar en español —dice Del Toro sobre su lengua materna—. Yo hablo puertorriqueño, y además dejé el país a los 13. No fue nada fácil. El Che hablaba como un intelectual, tenía un español muy rico, así que hice un esfuerzo muy grande por hablar de una manera natural con su acento”. El guirigay de acentos latinoamericanos fue una constante durante los meses de trabajo. Entre cinco y diez profesores de dicción trabajaban con el reparto. Entre ellos, el sobrino del Che Guevara, que consiguió que Benicio adoptara con precisión el acento argentino-cubano lavado del guerrillero.

Si bien el guión de la película se inspiró finalmente en los diarios que escribió el Che, el cronista Jon Lee Anderson y su biografía fueron consultados permanentemente. “Cuando Steven decidió asumir el proyecto, me llamaron y me propusieron que fuera su asesor. Fue a principios de 2006 cuando filmaron las escenas del Che en la ONU (1964). Desde entonces he estado en contacto con mucha más frecuencia, respondiendo a preguntas casi siempre de orden histórico del director o del guionista. Leí y compartí con ellos mi opinión y criterio sobre los guiones, y también atendí sus preguntas durante el rodaje. En todo este tiempo siempre he notado la pasión del director por producir algo que fuera lo más apegado a la verdad. Aunque se basaran en los diarios del Che, siempre sentí que era su película”.

De la vida privada de Ernesto Guevara apenas vemos dos referencias y las críticas al personaje se limitan a una movilización en Nueva York en la que los manifestantes le gritan “asesino”. Che, dice Soderbergh, no pretende complacer a nadie y menos a los “insaciables” anticastristas.

Benicio Del Toro no luce igual con la barba del Che. Sus ojos claros, de un verde–azul intenso, son marrones en uno de los planos finales del filme. Al actor le favorecen el puro y el aire desaliñado de guerrillero. El Che se sostiene por completo en sus anchos hombros: desde las primeras dos horas, frondosas y visualmente más espectaculares que las dos siguientes, más duras y secas. Si en Cuba vemos una guerrilla joven y fuerte, con unos “barbudos” morenos y guapos, dispuestos a comerse el mundo, en Bolivia nos encontramos con un grupo menguado, abatido y descreído. La tragedia asoma en la interpretación del actor puertorriqueño, alma y cuerpo de un filme construido enteramente a su medida. Benicio Del Toro es la película.

domingo, 17 de agosto de 2008

Seis veces 21


Hace unos años atras, tuvimos la osadia de armar un blog, el resultado fue escribir solamente una nota eso fue aproximadamente el año 2001. Del nombre de ese blog no tenemos recuerdo alguno pero si de las ganas de tuvimos al armarlo, todas las semanas antes de levantar el blog conversambamos de lo que ibamos a escribir od e la forma que deseamos que sea. La primera nota de la cual si recordamos, fue sobre Venecia; no se cual era nuestra obseción sobre Venecia en esa epoca. Pero la nota fue buena, hasta le hicimos un arte novedoso a la nota... todo bien hasta ese momento despues nos pusimos a "cranear" la segunda nota, pero creo que pensamos tanto en como hacerla mejor a la primera, que nos cansamos sin intentarlo, suena horrible eso pero asi fue... pensabamos en que otra cosa poder escribir, que novedad podiamos poner en la red. Pero eso fue el pasado ahora volvemos con la mismas ganas, pero esta vez ya somos menos o mejor dicho la mitad de ese clan. Seis veces 21 es una metafora, es algo que se ira descifrando con el correr del tiempo. Esta vez prometemos que seran mas de una nota, eso si. Adelante... Seis veces 21 ...