
La última palabra o para decirlo más claro el último post de este año y quizás pueda ser el de este blog. Creo haber cumplido con lo que me planteé desde el inicio de esta travesía. Como escribí al inicio de este blog en la inauguración de Seis veces 21 era cumplir con un sueño o propuesta de exponer lo que nos gustaba escribir, digo nos gustaba porque la idea fue concebida por un grupo de gente que en este caso fuimos dos; pero la aventura en realidad fue solo mía de poner en practica todo lo que me gustaba hacer; contar historias. La verdadera razón era poder publicar mis escritos de Esencia que era un roll de historias inspiradas en mi primer empleo y que siempre quise que estuvieran publicadas en papel y pasta pero al no poder lograr hacerlo, me complace tenerlo en este blog.
Esa historia de Esencia era la pauta perfecta para conquistar a una mujer que amo y amaré siempre, a la chica que fue la primera en leer este escrito que leyó mis borradores y que estuve presente en todo mi proceso de redacción de esas historias. Con esto deseo agregar que fue a ella quien dedico este blog o esta primera parte. Porque creo que al final en algún momento retomare escribir y sera este espacio el que sea nuevamente el participe de mi aventura de la forma de poder liberarme de mis temores, ambiciones, excesos y demás cosas que llevo dentro y que deseo contar a todos, pero que a veces el mundano mundo del día a día me impide decirlo o simplemente me incómoda decirlo.
Chiquilla cada vez más entiendo las cosas que pasaron y la forma en que se movió el mundo en contra de lo que yo pensaba, que en ese momento pensaba que era correcto pero que en realidad era una prueba que podía cambiar las cosas. Inspirado por tenerte y poder expresar lo que deseaba era el mejor desehogo que tenía, y creo con certeza draconiana que tu también aprovechabas eso de mi. Que en esa epoca que senti la necesidad de contar las cosas no era necesario ponerlo en escrito, en papel y lapiz porque con que tu las oyeras me bastaba y eso para mi era suficiente. Escondidos los dos de ese mar de cosas que nos rodeaban aprendimos demasiadas cosas juntos que era lo que realmente valia, que tus experiencias no solo era las cosas que uno solo podia escuchar de tus labios sino tambien de las formas en que tu cuerpo las expresaba, de la forma de tus muecas. De esa forma hipnótica de poseer lo que expresabas. Yo tambien llene en ese momento el vacio que tenias dentro. Que te di una cosa inolvidable. Que en realidad es inolvidable para los dos, para mi es casi una forma de vivir. Tu recuerdo lo tengo impregnado y tu imagen a mi lado camina. Que maravillosos años o que años maravillosos.
Deseo decir que acá estará marcado una gran parte de mi, una parte que con el tiempo lo recordare más alla de mis recuerdos de imagen fantasiosa o de palabrería mundana que de mundana no tiene nada y más son hechos reales lo que he escrito aca. Hechos muy ricos y muy divertidos y algunos hasta melancolicos. Porque escribir no solo fue contar una historia fue experimentar a decir te extraño.
Para cerrar deseo dejarlo con la canción que marca, marco y marcará el ritmo de las cosas que hice e hicimos; 11 y 6 de Fito Paez... Gracias Chiquilla; el tiempo paso y fuimos tu y yo en la ciudad de pobres corazones hasta que nos conocimos y fuimos los que haciamos reir al mundo.







































