domingo, 3 de mayo de 2009

¿Nos gana o me ganó el tiempo?



Recién ahora te das cuenta de las cosas, con el pasar de los años. Ahora me pongo a pensar, que tuve la culpa de no decirte que te amaba en todo este tiempo. Que espere hasta nuestros últimos días de amistad para decírtelo, usándolo como manera desesperada para que no te alejaras de mí.

Aunque decir nuestros últimos días suena más a drama hindú. Seria mejor decir que era un momento indicado y de gran esplendor entre los dos. Pues no te mientas tu también, y reconoce que el tiempo que pasamos muy juntos, la pasamos demasiado bien y que no supimos ni uno o el otro que nos veníamos enamorando. Quizás o con mas seguridad yo si sabia de eso y arme todo para conseguirlo. Conseguirte a ti. No como trofeo, sino más bien como la tranquilidad que necesitaba, algo que tú también conseguiste de mí. Tocándonos, abrazándonos, mirándonos, y creo que la palabra que encierra todo eso es sintiéndonos, y tu me entiendes cuando digo eso.

Cada día era una nueva forma de vivir. En ese tiempo viví más deprisa que nunca. Decir a mil por hora es creo poco, demasiadas cosas juntas, muchas salidas, infinitas locuras. Recuerdo la tarde del acantilado en este momento, sentados mirando la puesta del sol, yo con mi chela en la mano, solo mirando la caída de la tarde. De reojo me daba cuenta que mirabas las cosas que hacia, que me paraba, caminaba, tomaba un trago una pirueta y terminaba mirándote como tus ojos se volvían soles con el reflejo.

Te paraste pusiste tu mano en la cara haciéndote sombra, la otra recta moldeando tu figura. Caramba como recuerdo esa imagen, yo sentado a tres metros de ti sentado mirándote, que carajo pasaba por tu cabeza no lo se pero sospecho que solo era tranquilidad, esa paz que siempre buscabas. Deseo pensar eso y es la casi una certeza para mi. Lo otro puede ser que pensabas en mí que ya a esas alturas de nuestras pasadas, en que después de una larga etapa dudabas de tus sentimientos que deseabas que fuera abrazarte, que te haga sentirte mujer; como dice la canción a mi manera.

Claro que yo ya lo pensaba. Y no fue esa tarde que me abalancé hacia a ti, sino fueron un par de semanas después en esas noches de caminata, de tragos, de alegría de los dos. Pues era imposible que los demás supieran, no quedaríamos bien parados si eso sucedía. Pero la verdad que ni eso a esa altura nos importaba, la cosa era pasarla bomba entre los dos.

Recuerdo que una vez preguntaste que pasaría si uno de los dos se iba lejos donde no había comunicación para nadie. Yo dije que hablar con la muerte. Si me dijiste, a veces me gustaría saber como conversar la con los que se fueron. Ahora seria bueno saber como hacerlo. Te extraño.

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