domingo, 10 de mayo de 2009

Abuelas, los desMadres


Esta es la primera vez que no estaré en casa festejando con mis abuelas y madre el día de ellas, pero la circunstancia lo hizo así. Para empezar diré que mi caso es algo peculiar, creo ser el único chico que se jacta a sus mas de tres décadas de tener 4 abuelas y una madre, eso si solo una. Bueno mi abuelo paterno como que era un pillo el condenado, tener 3 esposas con las cuales suma 10 hijos no es poca cosa, teniendo en cuenta que su primer y segundo matrimonio duraron a 6 y 7 años respectivamente; hasta que llego la ultima y se planto como quien dice.

Pero debo decir que mi abuelo tenia habilidad y buena muñeca, para manejar sus tres relaciones, pues debo decirlo así que es habilidad de tener 3 esposas y con todas a pesar de los detalles llevarse bien. Ya se imaginan como la pasaba de chibolo navegando por la casa de las abuelas para saludarlas y aguantar las agarradas de cachetes, la sonrisas, el recitar la poesía(claro la misma para todas sin que se dieran cuenta) pero eso no es todo a parte de las tres tenia que ir a ver a la abuela materna, y ese era otro cantar.

Con ella era otra la jarana, pedía poco la doña. Solo que todos los años estuviera ahí y en su cumpleaños, que me sentara o me moviera a su alrededor ayudandola en lo que necesite algo así como su mucamo de ese día. Ella preguntaba y uno tenia que responder si dudar, si notaba duda en tu respuesta venia en interrogatorio, dicho sea de paso que no era el único nieto, somos alrededor de 21 (por ahora) y con todos era el mismo fajín, pero creo que me tiro camote para ser yo el único asistente personal en esas fechas. Otro detalle es que si algo estaba mal por lo que decías o hacías, no había grito, no había golpe, no había sermón; solo bastaba la mirada que fulminaba y listo ya sabias que las cosas estaban mal y que tenias que hacer gala de tus atributos de buen nieto para reparar la situación.

Mientras tanto en los otros campos de batalla la cosas eran diferentes, cada una con su estilo propio, había una de las abuelas que decía que lo esencial para hacer bien las cosas es mano dura; de mimar. Ergo sus hijos terminaron en las Fuerzas Armadas. Conmigo nunca choco, solo que siempre note que teníamos una relación distante, cordial pero distante. Ella pedía yo obedecía; ella sugería yo acataba, yo pedía y ella me daba. Eso si nunca plata. La plata corrompe mencionaba, cuanta razón tenia. Bueno en esos tiempos no lo entendía pero el tiempo el dio la razón.

La segunda en la escala era la mas taciturna. De ella poco recuerdo, falleció cuando era niño. Recuerdo una vez que en su casa de techos altos y toda decorada de asientos, sillones, mesas y demás de la época del virreynato, un estilo clásico. Cuando íbamos con mi abuelo a verla, siempre nos atendía bien. Sus hijos eran casi un misterio para mi. Esos eran los tios que poco se sabia. Solo eran tres, la mujer la del medio murió a los 17 años víctima de un accidente, creo que fue ahí cuando la abuela cambio. Como dicen; uno se prepara para enterrar a sus padres, pero no para enterrar a sus hijos. De ahí que venia su luto eterno. Fueron contadas las veces que la veía reír. Esa vez que ella soltó un risotada sonora, fue por una tontería que hice en su casa, estábamos los dos solos, yo jugaba en el mini patio de su casa cuando acabe no recuerdo muy bien clavado en un charco de lodo con los pelos parados y con un par de macetas rotas. Ella llego al patio para ver si me había pasado algo, pero me encontró hechado en el lodo en posición de firmes como para que no se me notara que habia hecho tremendo desastre. Al verme ella solo atino a reírse y me puso de pie. Su risa ahora la recuerdo, es lo que mas recuerdo de ella. Ese día me dijo algo; "hijo, si haces algo mal no intentes cubrirlo, mejor es afrontarlo". Era claro su mensaje. Ese día cada vez que me miraba correteando con mas cuidado por la casa veía que se reía o sonreía de mi. Bueno mi travesura sirvió para alegrarla. Creo que ella jamas le contó a nadie de la familia de lo que hice ese día, sino hasta el día de hoy me lo recordarían, ahí sellamos un pacto.

La tercera y la ultima del clan de las abues... es la engreidora, me daba de todo solo bastaba que abriera la boca y me lo daba. Plata, juguetes, chocolates, gaseosa, de todo como en mall, lo que pidiera tenia. Era por decirlo de alguna manera mi caja chica. Suena feo pero así era. Con ella también tuve las peores peleas. Así y todo la recuerdo con nostalgia. Ella tambien ya falleció. Y es la que voy a ver al cementerio cada vez que deseo, no siempre sino cada vez que deseo. Hablamos largo rato. Su lapida me recuerda a ella, distinguida, firme. Una Doña de aquellas. Ella me enseño a cuidar lo mio, a respetar la casa. Me hace bien su recuerdo.

Estas son todas las mujeres abuelas que corren por mi vida, cada una tenia algo particular en su sentir. De cada una recuerdo algo. No se si ahora que ya no son cuatro y solo quedan 2 me siento mas descansado de esos avatares de ir a cada una de las casas de ellas. Pues a pesar de todo y de mis esfuerzos me gustaba hacer ese recorrido, era la manera de conocer la ciudad y conocerlas a ellas. La manera de enterrarme en sus historias para luego poder contarle las mías. Hay mas cosas que debería contarle de ellas pero por ahora solo diré que las recuerdo a todas, cada una tenia un rostro marcado en mi corazón. A mis hijos les contare de ellas. Y como yo iremos en su día a visitarlas. Eso es un hecho. Esa es mi aventura nueva con ellas.

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