domingo, 30 de noviembre de 2008

La Muerta (I Parte)

La había amado desesperadamente! ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un solo ser en el mundo, tener un solo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre en los labios... un nombre que asciende continuamente, como el agua de un manantial, desde las profundidades del alma hasta los labios, un nombre que se repite una y otra vez, que se susurra incesantemente, en todas partes, como una plegaria.

Voy a contarles nuestra historia, ya que el amor sólo tiene una, que es siempre la misma. La conocí y viví de su ternura, de sus caricias, de sus palabras, en sus brazos tan absolutamente envuelto, atado y absorbido por todo lo que procedía de ella, que no me importaba ya si era de día o de noche, ni si estaba muerto o vivo, en este nuestro antiguo mundo.

Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casa muy mojada, porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana, y tuvo que guardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron y se marcharon. Se compraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manos estaban muy calientes, sus sienes ardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo le hablaba me contestaba, pero no recuerdo lo que decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. La enfermera dijo: "¡Ah!" ¡y yo comprendí!¡Y yo comprendí!

Me consultaron acerca del entierro pero no recuerdo nada de lo que dijeron, aunque sí recuerdo el ataúd y el sonido del martillo cuando clavaban la tapa, encerrándola a ella dentro. ¡Oh! ¡Dios mío!¡Dios mío!

¡Ella estaba enterrada! ¡Enterrada! ¡Ella! ¡En aquel agujero! Vinieron algunas personas... mujeres amigas. Me marché de allí corriendo. Corrí y luego anduve a través de las calles, regresé a casa y al día siguiente emprendí un viaje.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Anexo

Podemos memorizar muchas cosas, imágenes, melodías, nociones, argumentaciones o poemas, pero hay dos cosas que no podemos memorizar: el dolor y el placer. Podemos a lo más tener el recuerdo de esas sensaciones, pero no las sensaciones del recuerdo. Si nos fuera posible revivir el placer que nos procuró una mujer o el dolor que nos causó el dar a luz, nuestra vida se volvería imposible. En el primer caso se convertiría en una repetición, en el segundo en una tortura. Una tortura que solo una mujer puede recordar. Pero esa tortura que podemos llamar es la final el acto mas hermoso que se puede recordar. El dolor no lo haremos parte de nuestra memoria pero sí el ver a mi bebe nacer.

Claro pues; pero el ser humano es el unico ser vivo que busca a veces su propia autodestruccion; ya sea de forma paulatina o entera. Como dirian en otro contexto de un “tiron”. Pero ahí esta la frágil memoria. Que solo recuerda los hechos que nosotros deseamos que sean guardados. Las cosas que no queremos que se olviden. A veces nos preguntamos o expresamos la frase; pero si lo recordaba tan nitidamente o lo tengo en la punta de la lengua. Son dos expresiones tan nítidas de la fuerza independiente de la memoria. Si no nos acordamos de ese hecho es por la razón tan simple de que quizás no sea tan necesario o tan importante como lo pensamos en ese momento. Ahora es cuando la memoria nos ampara y cuida de nosotros de solo recordar lo que la verdad vale la pena recordar, lo demas lo dejamos para el resto o simplemente desaparece.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Historia (Esencia Cuarta)

Había perdido sus ojos. Su mirada ya no decía lo que sentía. Los celestialmente pardos no indicaban lo que quería decir. Ya no se podía leer "Mira en mis ojos lo que te amo". Trato desafortunadamente de mirarla mil veces pero ella no se inmuto por nada de lo que veía, los ojos de ella, lo miraban pero no decían lo que el quería. Eso fue lo peor para el. Nunca se acerco más de lo que debía. Nunca dejo una carta diciendo lo que sentía. Nunca demostró su sentimiento.
Pero el siempre estaba ahí, solo para mirarla aunque ella, no lo miraba como se mirar a los hombres enamorados

Por eso es que tenía esa mirada de soledad y vació. Nadie sabía eso. Su libro en la mano era su cabecera para manejarse. Había leído muchos textos pero siempre llevaba ese en la mano. Entro al lugar porque solo quería sentirse solo en una multitud de susurros, pares, nones, arsenal de medias alegrías y centenares de tarros con historias.

Su historia puede parecer conocida, hasta redundante pero no era así. El tipo tenía aspecto de ser igual a todos los flacos de la calle. En realidad había algo en el que dejaba entrever otras cosas. No daba la impresión de tener algo. Parecía normal, aunque este mal decirlo, pero así era. El libro que estaba entre sus manos dejaba entrever una frase fulminante: “No arruines lo mejor que tienes en la vida por sentirte inseguro”. Ese al parecer era su conflicto.

Sus amores y melancolías se basaban en esa frase. Siempre supo lo que era amar. Se lo demostraron desde muy chico. Dio todo por hacer las cosas bien pero eso no le basto. Perdió por lo que mas esfuerzo lucho. Ahora que ya se acabo su sed de beber, espera que alguien le enseñe de nuevo a tomar las alegrías, los amores, las felicidades porque el puede enseñar el resto de amarguras y tristezas, por las que tanto a sufrido. El puede explicar como el corazón late pero no se siente. Como cada golpe cardiaco que daba era como una amenaza de muerte dentro de el, que mientras mas fuerte sonaba, sabia que mas duro seria su dolor.

Pareció sentirse atraído por el anciano de la mesa del centro, pues sabia que el estaba en la misma historia que el. Se acerco hacia el, con la ansiedad de quizás contarle todo su historia, de decirle que amaba, que sabia lo que era amar pero que nunca supo lo que era ser amado. Quería descubrir su alma en ese momento. Que alguien pudiera descifrarlo, pues el ya lo intento y no pudo lograrlo.

martes, 11 de noviembre de 2008

Flor de Arena

Necesito contar algo. No se si conocen la canción de Flor de Arena. ¿De quien es?... Bueno de quien mas pues; del mismo que canta todos los sábados. La canción habla de Cristina. A estas alturas dudo mucho que no halla por ahí muchas Cristinas o Cristian´s. En fin la cosa es que la canción pega... y creo por el ritmo de la música y la letra que narra una historia. A nuestro parecer (y hablo por los dos) todas las canciones con una historia de por medio hacen que se te queden grabadas. Pero acá ella terca y destaruda dice que la canción debió tener otro nombre (sic) pues llamarse con nombre propio, no es pues.

ELLA: Acá confieso. No soy de escribir. Pero me gusta leer. Ir al cine y conversar. Pero lo que dice El no es tan verdad. Yo deseo solo decir algo, que Fragilidad es mejor canción que Cristina, que con oír esa maldita frase: (...)tu sonido en el silencio de esta mente que revienta solo al verte(...).
YO: Pero como también dice el encierrame en tu nostalgia y seré que sera mejor poner aprueba tus latidos para ver si me escuchas. Y yo estoy acá para cuidarte. Si deseas comparame. Como niche. Pero yo he conversado con tu espalda y estoy listo acá para esperarte. y se que después de mi no hubo nadie mas que te cuido como te enseñe. A pesar que miras fotos que no te hablan y haces cosas que te resbalan... esos resbalones hacen que caigas encima de mi.
ELLA: Te confieso también que deseo que me de amnesia para no recordarte. Y se me olvido o mejor dicho perdí la garantía para reclamarte. Cuantas veces sume noches con la luz prendida esperando tu ya sabes que. Pero lo admito que marcaste una diferencia. Y se que al final de tantos idas y vueltas se me seco la boca de esperar. Pero sabemos que con la luz prendida siempre la pasamos bien.
YO: Con esas palabras siento que el viento que pasa por acá no es el mismo el que me toca a mi que a ti. de lunes a viernes te pienso y los fines de semana... gasto botas en llegar a tu camino. Pero eso no basto. Ysi me volví a enamorar no hay derecho a que me reclames. admito que te tengo sembrado en mi memoria y cosecho todos los días nuestros recuerdos. Yvivo bajo tu sombra.

Se dieron cuenta, acá hubo algo mas que Flor Arena... hubo un sin fin de cosas e medias historias que ella contaba y yo replicaba y viceversa... pero siempre intentamos tapar el sol con un dedo pero siempre se nos escapan cosas y sigue alumbrando a nuestro alrededor. Es suerte digo. Mucha suerte. Esto es una historia de amor. No creo o mejor dicho no creemos eso. Ella viaja hoy. En el aeropuerto la recogeran. Estoy seguro que la pasara bien. En el espejo cuando nos miramos estamos iguales, pero hoy se nos vio un poco opaco. ¿Sera un mal pronostico?. Nada de eso.
Mañana es Jueves. Y sera el ultimo día de ella acá. Pero se que mi locura la rapto y multiplicada con las cosas de ella. Rescate de su mirada ángeles de la guarda... ¿Hey y tu que haces ahora?

domingo, 2 de noviembre de 2008

Amiga con Ventaja

Días antes de la prueba, Regina Solís me anunció que estaba embarazada y que yo era el responsable del lió. Estábamos en un supermercado, en la sección de congelados. Los dos vestíamos pantalones cortos y poleras. El frió del hielo humeante me paralizó. Pensé: esto es grave y es solemne, y debería sentir algún grado de emoción. Pero solo atine a decir: Espero que esto no afecte mi puntaje.

Regina no era exactamente mi novia. Era, más bien, mi amiga con ventaja. Durante los seis meses de preparación para el examen no deje de estar con ella. Florencia me enseñaba muchas cosas. Veía las cosas de otro modo y eso me gustaba. Me hacia sentir mayor, con experiencia, a cargo. Eso valía.

- ¿Quieres que nos casemos?. Puede ser. No me asusta. Igual pasamos todos los días juntos
- No, me respondió con voz calmada. Jamás me casaría contigo. Cumplí quince la semana pasada. No me voy a casar a los quince.
- ¿Por qué no?
- Porque uno a los quince esta preocupada de ir a bailar y de los galanes de la tele y de llenar diarios de vida. Hacer eso slams
- A ti no te interesan esas cosas, le dije
- Ya, pero igual tengo quince. Además no me quieres
- Oye, te quiero. O sea, si… siento cosas por ti
- ¿Cosas?
- Si, cosas. Regina detuvo el carro y me miro fijo a los ojos, sin pestañear.
- Crees que me quieres pero a lo más te gusto. Estas conmigo porque el sexo es fácil y bueno y porque no te jodo.
- ¿Y tu?
- Yo que
- Me quieres. Intente tomarle la mano, pero no me dejo
- No seas cursi, Fernando no te viene
- Dime
- ¿Qué?
- Tú sabes
- Es que mi idea es conocer más hombres. Ya. Fuiste el primero. Estuviste bien. Te tengo cariño y un poco de pena.
- ¿Pena?
- Si, pena. No es mal sentimiento
- No te casarías conmigo, entonces?
- No creo en el matrimonio
- ¿Como que no vas a crees en el matrimonio?
- Me parece una institución insostenible
- Regina, tienes quince
- ¿Y por eso tengo que se huevona?
- No, pero…
- No soy como mi hermana, ya? Mi meta por ahora es tener un chinito cerca
- Yo no soy tu chinito
- Si sé. Además porque tanto alboroto con el tema de la edad. ¿Tu acaso tienes cuarenta y dos?. Mentalmente los hombres son diez años menores que las mujeres. Así que mas te vale que te calles. Florencia extrajo dos cajas de helado y los puso en el carro. Cerca de nosotros se detuvo un hombre mayor con un niño de unos tres años. El niño estaba sentado en el carro y comía un dulce. Su boca estaba llena de chocolate derretido, lo mismo que su ropa y sus manos.
- Mira tu madre, Fernando. Mira a la mía. Ahí tienes dos ejemplos. ¿Para que nos vamos a casar? Para estar juntos y criar un niño. Para que el no sufra lo que hemos sufrido.
- Yo no he sufrido tanto, no exageres Seguimos por los pasillos. Regina era joven pero hablaba como adulta y leía como vieja. En la sección de galletas me dijo:
- Debí haber ido al ginecólogo de mi hermana. Mi padre me lo alerto esa vez que nos sorprendió en su cama. ¿Te acuerdas?

Regina era la única hermana de Claudia. La conocí en su casa. Claudia invito a un par de compañeros a estudiar. Entre ellos a Rodrigo Soler y yo. Claudia era divertida e intranquila para todo, la daba mucho movimiento a su vida diríamos. Le gustaba el periodismo, pero se conformaba con la publicidad o pedagogía. Siempre llegaba a clases con revistas de moda. Claudia en rigor siempre estaba a la moda. Esa tarde recuerdo que Claudia termino encerrándose en un cuarto con Rodrigo Soler. Florencia tomo te conmigo. Vimos un rato de televisión. Florencia me contó de su vida en otros países. No parecía una chica de catorce años.
- ¿Entonces que vamos hacer? Le pregunte. Yo te puedo ayudar a cuidarlo
- ¿Cuidar que?
- A nuestro hijo
- No seas cursi, Fernando. Sabes que tolero todo menos la cursilería

Regina no era fea. Era distinta. Nunca había estado con una mujer distinta. Yo pensaba que todas eran exactamente iguales. Regina usaba unos lentes gruesos. El cabello corto a la altura del cuello hecha de rizos. Florencia una vez me dijo que yo era creyente al que solo le faltaba la fe. Nunca nadie me había dicho algo tan bonito. ¿Cómo no la iba a querer? ¿Pero eso era querer? Regina perdió la virginidad conmigo, pero no su inocencia. Esa la perdió años atrás. En ese aspecto éramos opuestos, ella sabía mucho mas que yo. Regina me despejaba y a la vez me concentraba. Lo hacíamos en su casa, casi todas las tardes, mientras escuchábamos discos de jazz. Regina me enseñaba vocabulario y desarrollábamos facsímiles de la maldita prueba. El padre de ella llegaba de madrugada. Claudia a veces no se aparecía hasta el día siguiente.

- Entonces - Entonces ¿Qué?. Ya tome una decisión, y punto no me puedo ir a estudiar a Francia con un crió - ¿Y yo? - ¿Té que? - Lo que opino yo - Estas un poco grande. Fernando, para de comportarte como un pendejo. De verdad crees que hay otra solución. Tengo quince, por la mierda. Quince. En serio piensas que voy a tener un bebe que no quiero solo para que no te sientas mal. No crees que espantoso. Y estamos un poco grandes para eso. - No se, Regina - Eses es tu problema. Nunca sabes nada. Nunca vez lo que hay que ver. Lo captas.