domingo, 13 de septiembre de 2009

Mueca


Mientras Esteban miraba hacia el cielo sin parpadear, y Luisa se internaba en su propio mar, la joven Mireya miraba desde su ventana, en el último piso del edificio más alto de toda la Isla Grande, con un barrunto que quería desarraigarle el pensamiento, sabiendo que de la tempestad que se aproximaba nadie se salvaría.

Descolgó el teléfono, haciendo una mueca; por miedo de que él, la llamarápara decirle que la amaba.

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